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Michael Unger (abajo a la derecha) junto a profesores y alumnos de los cursos de verano. Foto: r. zarrabeitia |
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La New York Film Academy ofrecerá formación continua en Bilbao
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Los alumnos de los cursos de verano presentaron ayer sus cortometrajes. Cada director eligió su mejor trabajo cinematográfico de entre los tres que han realizado durante este mes.
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María R. Aranguren
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bilbao. Los cursos de cine impartidos por la New York Film Academy que han tenido lugar durante el mes de julio en Bilbao finalizaron ayer. Los 42 alumnos matriculados presentaron una selección de sus respectivos trabajos, 32 cortometrajes que ellos mismos han guionizado, dirigido y editado.
Creativity Zentrum, entidad que promueve las industrias de la creatividad a través de la consolidación de alianzas internacionales, está trabajando con la New York Film Academy para que ofrezca formación cinematográfica en Bilbao de manera permanente, con cursos de un año de duración. Un proyecto que se llevará a cabo pronto, aunque todavía se desconocen los detalles. De momento, los alumnos de los cursos de verano, los primeros estudiantes de la NYFA formados en el Estado, mostraban ayer sus creaciones. "Cada uno hemos hecho tres trabajos y hoy tenemos que decidir cuál se proyecta. En cada cortometraje se nos ponía una serie de pautas. El primero tenía que ser un plano secuencia (una historia sin cortes); en el segundo teníamos que trabajar la continuidad, saber encajar los planos y el tercero era totalmente libre", explicaba ayer Geintzane Agirre, una de las alumnas. Yoseba Peña ha dirigido un cortometraje de terror que rodó en su propia casa. "Es la historia de una chica que vive en una casa abandonada, en medio del monte... Un día entran tres ladrones a robar y la matan. Los ladrones se ponen a buscar dinero y les comienzan a pasar cosas extrañas. Poco a poco van muriendo. En la escena final, se ve cómo la chica va, como si fuese un fantasma, de habitación en habitación".
Los alumnos decían ayer estar muy satisfechos con los cursos. Algunos, como Yoseba, mostraban su espíritu crítico. "Para mí la experiencia ha sido muy buena, porque nunca había cogido una cámara. Pero sé que a otra gente que venía más preparada los cursos le han servido solamente para hacer repaso y para disponer de material con el que grabar", explicaba. "También ha faltado más tiempo para hacer las cosas; en nuestro corto han quedado fuera muchos detalles porque no tuvimos más horas para grabar", continuaba. Los cursos han funcionado con la "filosofía de la experiencia real", con el "aprender haciendo". En ellos han participado jóvenes vizcaínos de entre 18 y 30 años principalmente, aunque también se han apuntado alumnos del resto de Euskadi y Navarra, Madrid, Hungría y Estados Unidos. Michael Unger, director del programa bilbaino, explicaba ayer que en los trabajos se ha podido ver "la experiencia y el punto de vista de cada alumno" y aseguró no encontrar diferencias entre los temas planteados por los alumnos en Bilbao y los neoyorquinos.
Víctor Llorente, estudiante de farmacia, conversaba ayer con sus compañeros en un ambiente ya relajado tras varias semanas de trabajo continuo. "Mi corto trata la historia de un ciego que al llegar a casa se encuentra con todas sus cosas revueltas porque alguien ha entrado anteriormente. He hecho un corto cuya historia transcurre de una manera lenta y con mucha iluminación. Cada participante muestra su particular estilo. Sólo he echado de menos tiempo para hacer más".
Curso de interpretación y de Cine Digital
Los cursos de cine impartidos por la New York Film Academy este verano han tenido dos líneas de estudio. Por un lado, en el 'Acting', curso de interpretación para cine, los estudiantes han trabajado el estado de las escenas, la interpretación, el movimiento, la voz, la improvisación de los actores, el funcionamiento de un casting y sus técnicas a la hora de afrontar una audición, así como el arte cinematográfico. Por otro, en el 'Digital Filmmaking', o taller de Cine Digital, ha tenido como objetivo "explorar y entender el arte y la técnica de contar historias visualmente, incluyendo la dirección, la cinematografía y la edición". Michael Unger, director del programa de los cursos, ya explicaba el día de su presentación que "la realidad del cine supone levantarse a las seis de la mañana, permanecer bajo la lluvia e intentar captar la vida en película". Al parecer, y según explicaban los alumnos tras la rueda de prensa celebrada ayer en el espacio BBK de la Gran Vía, esta ha sido la realidad de los cursos, en la que 42 personas han salido a la calle con sus cámaras para filmar sus ideas durante horas y horas. Bilbao se ha convertido en un gran plató. >m.r.a. |
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