 |
|
|
 |
Lazkano posa frente a uno de los bocetos de Picasso que más admira, Cabeza Llorando VII. Foto: iñaki sanz |
|
|
|
El llanto que quedó tras el 'Guernica'
|
|
El pintor y escultor Jesús Mari Lazkano escoge, de la exposición de bocetos del Guernica que se muestra en el Museo de la Paz, la Cabeza Llorando VII. Es la pieza más pequeña, una obra de arte que "concentra toda la esencia del Guernica" .
|
EL pintor y escultor Jesús Mari Lazkano (Bergara, 1960), se acerca a los bocetos del Guernica de Pablo Picasso con la confianza de quien pisa terreno conocido. Los ha admirado muchas veces en el Reina Sofía de Madrid. Tanto que, admite, los prefiere a la obra "definitiva", que nunca le ha atraído estéticamente.
La segunda planta del Museo de la Paz de Gernika, tenuemente iluminada, ofrece al pintor la posibilidad de descubrir el proceso de creación del cuadro del malagueño. No desconoce su importancia histórica y simbólica. Picasso lo creó por encargo del Gobierno de la República con el fin de que decorara el Pabellón Español durante la Exposición Internacional de 1937 en París. Sin embargo, Lazkano no puede evitar sumar su mirada de pintor, que queda patente en su peculiar visión del cuadro.
Se le pide que elija un boceto. No tarda mucho en decidirse. Cabeza llorando VII. Grafito, gouache y temple; realizado el 15 de junio de 1937. El boceto destaca por su pequeño tamaño (11,5 cm x 8,7). La diminuta cabeza que representa se abre en boca de grito. A diferencia del Guernica, la cabeza que llora se ha pintado con colores.
Picasso lo realizó después de haber terminado el cuadro. Y, según Lazkano, "concentra toda su fuerza". En realidad, el malagueño fue un "creador compulsivo", y por eso Lazkano opina que "no tenía una idea demasiado preconcebida de cómo tenía que acabar los cuadros".
Según esta visión, el Guernica es un paso más en esa búsqueda incansable del descubrimiento artístico. "Picasso estaba en permanente proceso. Este dibujo, creado 9 días después de que finalizara el cuadro 'definitivo', es una muestra de que Picasso sintió que la idea no estaba ajustada del todo, que podía seguir trabajando en ella. Y ese carácter de ir hacia adelante y hacia atrás, con sus propias neuras u obsesiones es lo que a mí me interesa".
Lazkano mantiene su gusto estético lejos de lo políticamente correcto. Y no duda en afirmar que el Guernica nunca le ha resultado una obra de arte atractiva. "Me gustaría que tuviese más color. Siempre se ha justificado la ausencia de color como un recurso estético que favorece el acercamiento a la escena, el efecto dramático. El propio Picasso lo decía. Yo, de todos modos, si me tengo que quedar con una obra suya, me quedo con algo más colorista".
A pesar de no sentirse muy identificado con la obra, Lazkano se reconoce "en su sentido, en lo que pretende transmitir". Para él, es un logro en la historia del conocimiento y del sentimiento. "Hay muy pocas piezas que reúnan esas condiciones. El hecho de que una imagen sea capaz de aglutinar todo eso de una manera tan unívoca es todo un logro. Todos sentimos cosas parecidas cuando lo vemos. Ese es un valor que pocas obras de arte han conseguido". El pintor bergaratarra recuerda la exposición que vio en París, cuando empezaba a pintar. Tenía 17 años y la potencia creativa del malagueño le atrajo de la manera más positiva para un artista: incitándole a pintar más. "Picasso es una de esas personas que cuando ves una obra suya lo primero que te viene a la cabeza son las ganas de pintar", afirma con convencimiento.
Le impacta, de manera especial, su escultura, "una especie de collage continuo de material. Me sorprende la capacidad que tenía de trascender la potencia del propio objeto. Que con un sillín y un manillar se pueda construir un retrato exacto de una cabeza de toro me parece... magnífico", expresa.
de pintura
"Otros, como Otto Dix, reflejaron más intensamente el dramatismo de la guerra"
"Si nos quedamos con el mensaje del cuadro quizá hay obras en la historia del arte bastante más dramáticas y que reflejan con bastante más intensidad el dramatismo de la guerra", asegura Lazkano. Entre ellas, según opina, se encuentra la serie de grabados sobre la guerra de Otto Dix, uno de los grandes pintores alemanes del siglo XX. Además, Dix "vivió la Primera Guerra Mundial de primera mano", continúa el pintor vasco. Otto Dix se alistó en el ejército, en un principio como voluntario en el regimiento de artillería, aunque más tarde también luchó como soldado raso tanto en Francia como en Rusia. Como consecuencia de esto, el horror de la guerra se convirtió en uno de los temas fundamentales de su obra pictórica.
"No creo que el cuadro de Picasso sea el más dramático y terrible de la historia de la pintura, pero tuvo el valor de recoger esa carga simbólica con la que todos nos hemos identificado. Yo creo que ahí está el valor del cuadro", prosigue.
El Guernica,creado en un principio como obra de propaganda en la primavera de 1937 con el objetivo de recabar apoyo internacional para el acosado gobierno republicano, pasó casi cincuenta años de exilio viajando por el planeta desde su base en el Museo de Arte Moderno de Nueva York en misiones de recaudación de fondos cada vez más desesperadas, hasta convertirse poco a poco en un icono que continúa enfrentándonos directamente con la inhumanidad del hombre y la brutalidad de la guerra.
"Con la simbología me siento muy identificado", dice Lazkano mientras se acerca despacio hasta el boceto elegido, el más pequeño de la sala del Museo de la Paz, y observa detenidamente la cabeza que llora, callada, su existencia.
"Me impacta la escultura de Picasso, su capacidad de trascender el objeto"
Jesús mari lazkano
Pintor
cabeza llorando VIi
· Datos básicos. Creada el 19 de junio de 1937, 'Cabeza Llorando VII' está realizada con grafito, pastel y óleo sobre cartulina.
· Lugar en el proceso. En los diez primeros días tras el encargo Picasso se dedicó a hacer bocetos que sólo trasladaría al lienzo el día 11 de mayo de 1937, realizando en ese tiempo 21 dibujos y pinturas en torno a la composición y distribución de las figuras. Tras el comienzo del proceso de creación del gran mural, Picasso continuó experimentando en diferentes bosquejos, realizando 24 bocetos más, cada uno de ellos con una identidad propia como obra de arte. Cabeza Llorando VII se realizó tras el gran mural. |
|