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Meses de contactos bilaterales precedieron a la mesa tripartita final
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intercambios públicos y privados de documentos y reflexiones sirvieron de antesala a las citas en loiola.
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J. Guindo / J.g. Lurgain
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donostia. El acuerdo de bases logrado entre septiembre y octubre del año pasado vino precedido por meses de contactos bilaterales que comenzaron a hacerse más frecuentes a partir de 2004, cuando José Luis Rodríguez Zapatero accedió al poder recién ocurrido el atentado del 11-M y ETA llevaba ya un año sin matar, tras el atentado de mayo de 2003 en Zangotza en el que se cobró la vida de dos policía nacionales.
La presencia de dirigentes de la izquierda abertzale en el Parlamento vasco antes de su salida de las instituciones permitió que PNV y Batasuna improvisaran discretos encuentros en los despachos de la Cámara.
La declaración de Anoeta de noviembre de 2004 empieza a abrir las compuertas, aunque no será hasta un año después cuando se intensifiquen los contactos entre Batasuna, PNV y PSOE-PSE, éstos últimos recelosos hasta entonces con los jeltzales por lo ocurrido en Lizarra. La resolución del Congreso de los Diputados de mayo en la que se da el visto bueno al diálogo con ETA si renuncia a la violencia y el comunicado de junio en el que la organización se compromete a no atentar contra cargos del PP y el PSOE se convierten en los primeros avales para encauzar el proceso.
propuestas El PNV aporta en octubre de 2005 su propia hoja de ruta, el documento Elkarbizitzarako bake bideak, en el que bajo la tan repetida premisa de "no imponer, no impedir" el PNV aboga por alcanzar un acuerdo con más consenso que el Estatuto de Gernika y que contemple el derecho de decisión.
Los jeltzales advierten en todo momento que es necesario convocar una mesa tripartita. Contribuyen a aliviar tensiones entre ambos sectores y ejercen en ocasiones de mediadores, aunque hasta septiembre de 2006 no comenzarán las reuniones a tres bandas para tratar de sacar a flote una situación en la que ya se habían producido pequeñas crisis.
La tregua del 22 de marzo dispara las expectativas, pero ya en mayo Arnaldo Otegi y el abogado navarro Adolfo Araiz trasladan al PNV que si continúan las actuaciones judiciales contra la izquierda abertzale el proceso está condenado al colapso. En sucesivos encuentros advierten de lo delicado de la situación y critican que los socialistas pretendan dar la imagen de una Batasuna débil y domesticada.
La kale borroka y las informaciones de Gara en las que se denuncian supuestos incumplimiemtos de compromisos del Gobierno con ETAtampoco ayudan a mantener un mínimo de confianza.
Fuentes cercanas a la negociación aseguran que llamaban la atención los fallos de comunicación que hubo entre ETA y Batasuna durante el proceso y en los prolegómenos, hasta el punto que el PNV y el PSE estuvieron en ocasiones mejor informados que la izquierda abertzale de lo que ocurría en el seno de la organización.
La comunicación entre ETA y Batasuna falló en ocasiones; PNV y PSE llegaron a estar mejor informados |
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