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El psicólogo Roberto Oslé Rodríguez imparte la terapia de expresión emocional para hombres. Foto: Z.Alkorta |
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Los hombres también lloran
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En ocasiones, los hombres contemplan las emociones como un tabú, algo que reprimir. Incluso identifican la fortaleza con la ausencia de la expresión de las emociones. Así han sido educados, pero ahora es posible cambiarlo
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Un hombre por el hecho de serlo, ¿tiene que aguantarse las ganas de llorar cuando está triste?, ¿tiene que pegar un puñetazo en la mesa cuando está enfadado, o inflar el pecho cuando tenga miedo? Desde la Fundación Lagungo aseguran que no.
Desde hace ya dos años, un grupo de profesionales expertos en dinámicas de grupo y comunicación, dirigen los grupos de expresión emocional para hombres; una experiencia en la que los hombres aprendan a vivir y comunicar mejor sus emociones.
Esta iniciativa, apoyada por el área de Políticas de Género de la Diputación Foral de Bizkaia, está dirigida por el psicólogo Roberto Oslé Rodríguez. A lo largo de su práctica clínica, sobre todo con parejas, comprobó año tras año que a los hombres les costaba expresarse emocionalmente y además eran menos conscientes de que tenían un problema de pareja o de comunicación. "De ahí surgió la idea", asegura el psicólogo, "lo racional, lo lógico…, está aceptado y valorado socialmente, pero hay cierto abandono de lo emocional".
Dos grupos de ocho a nueve hombres ya han participado en esta terapia durante los dos últimos años. Aunque este año ya hay un grupo formado, se espera poder organizar otro para octubre. Oslé asegura que hay hombres que repiten por segunda o tercera vez, "han visto que es beneficioso a nivel de salud". En otros casos, algunos hombres llegan derivados de otras terapias porque su psicólogo o psicóloga les recomienda que acudan.
Se trata de una terapia de grupo, de hora y media a dos horas cada dos semanas. Los participantes trabajan la parte verbal y la escucha mediante conversaciones entre ellos; "es como una tertulia en ocasiones dirigida. Vamos desgranando lo que le sucede a cada uno. Es un hablar en mayúsculas", afirma.
La Fundación Lagungo insiste en la existencia de un mundo emocional en el que a los hombres apenas se les ha educado, y que identifican la fortaleza con ausencia de expresión de emociones. Roberto Oslé añade que tras la terapia, los hombres e incluso sus parejas, comprueban los resultados; "yo creo que se conocen más a ellos mismos y entonces tienen más facilidad para mostrarse, decir lo que sienten de forma más directa".
Los participantes aprenden a tomar conciencia y reconocer estados emocionales en sí mismos y en otras personas; aprenden a manejar situaciones de tensión y estrés, e incluso mejoran la salud física y psíquica.
El psicólogo explica que no está orientado ni a prevenir ni a actuar sobre el maltrato. "Esta terapia es más una cuestión de sensibilización, de cambiar el concepto de lo masculino. Quizás de un nuevo estilo de hombre". Aunque afirma que en ocasiones hay reacciones violentas porque los hombres no conocen las emociones, asegura que los problemas de maltrato necesitarían una terapia diferente. Los grupos de expresión para hombres están dirigidos al sexo masculino en general; "las mujeres tienen espacios donde trabajar la autoestima, en cambio para los hombres apenas hay espacios para el desarrollo personal".
La Fundación intenta que esta terapia llegue a la población masculina en general. Oslé pretende conseguir que se abran algo nuevo; "dentro de unos años igual no se ve como algo novedoso. Es lo deseable, que se vea como algo natural".
"Es una cuestión de sensibilización, de cambiar el concepto de lo masculino"
ROBERTO OSLÉ RODRÍGUEZ
Psicólogo |
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