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29-07-2007
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Un rincón donde ver pasar y ser protagonista
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Un rincón donde ver pasar y ser protagonista
El paso del tiempo no ha borrado de su mirada la visión crítica de la vida, propia de todo artista que se precie. Añora los viejos tiempos y pone esperanza en los nuevos. Es la contradicción de un hombre dinámico que se ha convertido en santo y seña de la ciudad
bilbao. "Quizás porque mi niñez sigue jugando en su arena..." Da la impresión de que los primeros versos de Mediterráneo, la mítica canción de Joan Manuel Serrat, están escritos para Iñaki García Ergüin. El artista ha escogido como rincón favorito de Bilbao la encrucijada entre los Jardines de Albia y la iglesia de San Vicente, "un lugar por el que comencé a pasar en la infancia y aún sigo visitándolo". García Ergüin entiende que "en un lugar así se puede ver pasar la vida o disfrutar de ella como protagonista..."
iñaki garcía ergüin
artista pintor

"Altos Hornos era el mayor espectáculo del mundo"

Jon Mujika
bilbao. No es extraño verle pasear por Bilbao con algún amigo, detenerse a tomar un vino y buscar en la calle, como los viejos exploradores del siglo XIX, la fuente de la eterna juventud para su inspiración. "Pintaré hasta que me muera" se le ha oído decir en más de una ocasión.
¿Alguna vez encontró el genio de la inspiración en el culo de una botella?
Ja, ja, ja... No. No creo en eso de que el alcohol te despierta el ingenio. Hay que trabajar duro y tener un don, una cierta habilidad. En ocasiones la pintura te echa una mano: te tumbas en la cama y sabes que la pintura sigue trabajando por ti mientras duermes. Existe todo un proceso químico que a veces te da gratas sorpresas.
Sus cuadros son tachados de luminosos...
Hombre, nací en el número seis de la calle Iparraguirre, en la Cooperativa de la luz, junto a la Campa de los Ingleses. Eso imprime un carácter especial, un tipo de mirada que luego te sirve para el resto de tu vida.
¡Es usted hijo de La Campa de los Ingleses!
Eso es... ¡Como el Athletic! Vivir ahí cerca te invita a vivir abrazado a la Ría. De crío veía llegar a los barcos y memorizaba sus nombres: "Cabo Silgueiro", "Hiltren", "Ayala", "Umbe"... Aprendí sus nombres antes de aprenderme las alineaciones de San Mamés.
Una infancia contemplativa...
Nada de eso. También íbamos a pillar lo que pudiésemos de los barcos de mercancías. Era una infancia más agreste, más salvaje que la de hoy en día. Y creo que más feliz...
¡Iñaki García Ergüin convertido en ratero!
Era el gusto por la aventura, la emoción de hacer algo prohibido. Para toda una generación como la mía la calle te ofrecía un estilo de vida irresistible que hoy se ha perdido.
Bilbao ha recuperado la Ría tras años de vivir de espaldas a ella...
¡Y un carajo! Hemos hecho de la Ría una ría-maqueta, con sus puentecitos y su miraquélimpiaestá. Mi imagen de la Ría es otra: con barcos yendo y viniendo, con los marineros desembarcando y todo ese estallido de color que traían las cargas: el amarillo del azufre, el verde de los plátanos, el negro del carbón... ¡Todo latía! Era una escenografía mutante. Hoy la Ría es otra cosa, bien vestida pero sin vida alguna, como la de cualquier ciudad europea de postal.
¿Acaso no ha mejorado la ciudad?
Bilbao será una gran ciudad en el siglo XXI, pero una gran ciudad escandinava, nórdica. Yo prefiero el carácter que tenía antes, pero supongo que tendré que acostumbrarme. Ahora bien...
¿Qué?
Hablan de belleza, de una mejora plástica terrible. Es todo cuestión de gustos. Altos Hornos era el mayor espectáculo del mundo. Ese fuego que te llevaba al infierno en la tierra. Una vez visité las fallas y dije: "Esto lo tenemos en Bilbao, pero mejorado y todos los días..."
¡No puedo creerle!
Tampoco otros quisieron hacerlo. Un día me visitó Redondela, el pintor madrileño, y le llevé a verlo. Salió entusiasmado. Nunca había visto algo así. Durante meses lo estuvo recomendando por medio Madrid.
Bilbao ha entrado en las grandes rutas de la modernidad, eso no lo negará...
No eso es innegable. El poder del Guggenheim está ahí, es bien visible y la oferta cultural de la ciudad es increíble, inimaginable años atrás. Pero eso no quiere decir que haya que aplaudir y decir amén a todo lo que se hace.
¿Qué añora más allá del trajín de la ría?
Añoro la vida en la calle. Antes Bilbao tenía una vida nocturna que poco a poco se ha apagado, como una vela. Tú salías a cenar y a tomar algo con los amigos en la calle y estabas tranquilo. No pasaba nada y si pasaba, ahí estaba el sereno.
¿Y hoy?
Hoy nos han robado la noche. Irte a un pub a emborracharte y hablar a gritos, en el supuesto que puedas hablar, no es salir de noche. Y no quiero hablar del navajeo. La cosa se ha puesto fea.
Hecho el ejercicio de descarga nostálgica, no negará que la ciudad le ha tratado bien...
Hubo de todo, pero un artista no puede pretender que le entiendan a todas horas. Al final he sido profeta en mi tierra y me han llenado de honores y de orgullo.
¿Conoció a don Claudio Gallastegui?
El Padre don Claudio... ¡Cómo no! ¡Qué autoridad y qué vozarrón! Era un bilbaino de los pies a la cabeza y el santo y seña de la iglesia de San Antón. Todo un personaje de Bilbao, uno de esos personajes que también van desapareciendo de la villa.
¿Qué hubiese dicho del retablo que le encargaron pintar en su templo?
No creo que fuese un hombre chapado a la antigua. Yo le oí decir en cierta ocasión "¡A ver si venís a casaros de dos en dos y no de tres en tres!" cuando aquello del penalty estaba más generalizado que hoy. Decía eso pero los casaba, aún a sabiendas...
¿Qué sintió cuando llegó el encargo?
Una emoción terrible. Piensa que yo me considero un bilbaino de pura cepa, incluso con sobredosis de fanfarronería si hace falta. Hice una obra con todo el respeto del mundo hacia una iglesia que es símbolo de Bilbao... ¡Pero si sale hasta en el escudo de la ciudad! Qué quiere que le diga...
Muchos bilbainos no conocen esa obra...
Es una pena que San Antón permanezca cerrada tantos días al año. No comprendo las razones pero tampoco tengo datos para juzgar el por qué de eso. Sólo sé que me gustaría ver más a menudo la iglesia abierta. A mí y a otros. Es uno de los símbolos de Bilbao.
Para no quedarse cojo, usted realizó el logotipo del centenario del Athletic
Eso fue el acabose. Para mí supuso una emoción enorme y una responsabilidad como pocas veces he sentido en mi vida. Para un bilbaino como yo era el summun. Y creo que salí airoso del trance, aunque esté mal decirlo.
¿No le queda nada por hacer en Bilbao?
Tengo un pesar; no haber seguido en el proyecto escenográfico del Teatro Arriaga, con todo lo que supone este teatro para la ciudad. Para mí era una expresión artística irrepetible, una oportunidad única. Hice algunas óperas pero me hubiera gustado dejar ahí todo un legado de mi visión artística de la música.
Siendo pintor, tendrá una opinión formada sobre el fenómeno Guggenheim.
Ya sé que se critica la ausencia de artistas vascos, pero hay que entender que se trata de una iniciativa privada, por mucho que se gestionase en parte con fondos públicos.
Hablemos de su interior...
Soy una buena persona, amigo de sus amigos, encantador...
¡No, hombre, no! Del interior del museo...
Ja, ja, ja... Hay obras que me han impactado. Entre todas, me quedo con Kiefer un artista sobrio y elegante al que identifico mucho con mi forma de ver el arte.
De regreso a la infancia que dio arranque a esta entrevista, ¿qué obra de arte recuerda de aquella época?
Creo que ya he hablado de los Altos Hornos y de los barcos de la Ría, pero tengo que hacer mención a otra debilidad: la pastelería Jáuregui. Para mí aquel escaparate era casi lujurioso.
¡No sea irreverente!
Es verdad. El dulce es uno de los grandes pecados de la vida en los que merece la pena caer.
He oído decir que alguna de sus obras esconde el rostro de Dios...
Es algo extraño, sí. En el hospital San Juan de Dios de Santurtzi me encargaron un gran mural con el que ilustrar el vestíbulo. Traté de recrear el monte Serantes, la labor sanitaria de los curas, las figuras de los enfermos. Una vez entregada la obra, los padres me llamaron...
(...)
"¡Oiga!", dijeron. "Algunos enfermos nos comentan que en el lienzo ven el rostro de Jesucristo. ¿Pintó usted algo así?" Les comenté que no, que no tuve esa intención. Al de un tiempo subí por curiosidad y, ¡coño!, había unas sombras difuminadas que no me hubiesen salido igual de haber sido intencionadas. Y sí, era el rostro de Jesús, en efecto.
¿Milagro?
Casualidad. Yo lo achaco a la casualidad aunque no deja de ser curioso que se haya producido en una obra hecha para religiosos. No soy un fanático de la religión pero la verdad es que nunca me había pasado algo así.
bilbainos que dejan huella >
sus frases
"Hemos hecho de la Ría una ría-maqueta, con sus puentecitos y su miraquélimpiaestá"
"Antes Bilbao tenía una vida nocturna que se ha ido apagando poco a poco"
el protagonista
carné de identidad
· Edad. 73 años. Nació en 1934 y se considera "hijo de la II República".
· Lugar de nacimiento. Bilbao. Para mayor referencia, nació junto a la Campa de los Ingleses.
· Familia. Casado, Tiene dos hijos.
· Carrera profesional. Ha ganado centenares de premios y ha alcanzado una reputación internacional con su pintura. No obstante, preguntado por su carrera profesional, se queda con tres hitos: su obra sobre Fuerteventura, el logotipo del centenario del Athletic y el retablo de San Antón. "Son las tres obras más importantes de mi vida", asegura cuando le preguntan. Comenzó sus estudios de pintura con José Lorenzo Solís.
1. Sin lugar a dudas, la Ría. Nací junto a ella y no veo vinculo alguno con lo que conocí.
2. Como creador que soy no puedo consentir que se me pare el reloj. No tengo medida del tiempo y sigo creando constantemente. Mi cabeza estará activa hasta el día en que me muera.
3. La vida y el paisaje. Creo que se ha perdido la vida con carácter de Bilbao, tanto de día como de noche. Ya no nos queda vida nocturna.
4. Hoy en día tiene una oferta cultural inaudita: pintura, teatro, música... ¡Nunca hubo algo así y es maravilloso! Tengo, no obstante, la sensación de que nos han robado el alma con este Bilbao maqueta.
5. He conocido a bilbainos de pro, desde Alejandro de la Sota a El Botas o a Don Joaquín Zuazagoitia, pero me quedo con el bar Los Chatos, donde había una tertulia con sillas de mimbre y mucha inteligencia.
6. La calle y la vida que se respiraba en ella... ¡Inigualables!
7. Más que presenciar, vivir. Hubiese dado algo por poder continuar con el trabajo de escenografía que comencé en el Teatro Arriaga. No pudo ser.
8. En este momento el Guggenheim, pero el Athletic es una llave que abre muchas puertas fuera de aquí y eso no se puede menospreciar. En todo caso, los bilbainos nos bastamos y sobramos para representarnos
9. Me gusta llegar hasta el puente Euskalduna y atravesar Bilbao hasta Atxuri, pasando por Avenida de las Universidades, el Campo Volantín y la ribera del Casco Viejo.
10. Bilbao acabará siendo una ciudad limpia y fabulosa en el sentido moderno. Saldrá del tercemundismo en el que estuvo metida, desde un punto de vista nórdico y europeo. Pero también será una ciudad pastel.
Paseo a bordo de la máquina del tiempo
La transcripción de las palabras manuscritas de Iñaki García Ergüin destilan una mirada lánguida sobre la ciudad, la visión de un hombre que se resiste a aceptar que cualquier tiempo pasado fue peor. No se trata de un paseo nostálgico hacia el pasado sino de la constatación de que un tiempo feliz para el pintor ha desaparecido del mapa de manera irrecuperable. "No soy el único que piensa así", recuerda.
"Soy Nacido en Abando y toda mi vida ha transcurrido de la escuela de Cervantes a la Catequesis de Abando. Se habla de si el Bilbao de ahora es mejor o peor que el de antes. No cabe duda Bilbao ahora se parece más a una ciudad moderna, pero para mí, que he conocido mi Bilbao y mi Ría, como ciudadano y pintor, no puede haber comparación: el color, la vida, --una escenografía mutante-.
Ahora tenemos un gran paseo pero una Ría limpia, incolora y sin barcos .- ¡Qué pena!
Iñaki García Ergüin">Jon Mujika
el cuestionario de la villa
· 1. ¿Qué lugar de Bilbao le resulta hoy irreconocible?
· 2. ¿A qué altura de su vida hubiese parado el reloj?
· 3. ¿Qué añora del Bilbao antiguo?
· 4. ¿Qué admira y qué le contraría del Bilbao moderno?
· 5. ¿Qué personaje bilbaino -o vasco- le ha causado admiración?
· 6. ¿Cuál es el primer recuerdo que le viene de la Villa?
· 7. ¿Qué acontecimiento le hubiese gustado presenciar en Bilbao?
· 8. ¿Cuál es el distintivo de Bilbao fuera de la ciudad?
· 9. Describa su paseo predilecto.
· 10.¿Cómo ve el Bilbao del siglo XXI?
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