El gran acuerdo plural frustrado por ETA El resultado de las 'conversaciones en Loiola' entre representantes de PNV, PSE y Batasuna, al que ha tenido acceso DEIA, demuestra que ETA frustró un pacto inminente de gran calado que ponía las bases para la normalización.
LAS conversaciones a tres bandas llevadas a cabo el pasado año entre representantes de PNV, PSE-EE y Batasuna durante el alto el fuego decretado por ETA estuvieron a punto de fructificar hasta el punto de que sobre la mesa estaban las bases de un gran acuerdo político entre las tres sensibilidades mayoritarias de la sociedad vasca que a buen seguro podía acabar con décadas de desencuentro que pondrían al pueblo vasco a las puertas de la normalización definitiva. La documentación a la que ha tenido acceso DEIA sobre las conversaciones de Loiola y que está publicando estos días no deja lugar a dudas sobre la trascendencia de lo que estaba a punto de ser acordado y que se hallaba concretado el 31 de octubre de 2006. Era tal el nivel de acuerdo alcanzado que hasta los representantes de Batasuna reconocían durante las conversaciones que se estaban poniendo las bases para lo que ellos denominaban "el fin del conflicto". Las bases para el diálogo y el acuerdo político que iban a ser depositadas en el Vaticano eran de gran concreción y altísimo calado. Se reconocía la identidad nacional del pueblo vasco y la existencia de Euskal Herria, se garantizaba el derecho a decidir de la sociedad vasca en sus distintos ámbitos, las instituciones del Estado respetarían las decisiones adoptadas por la ciudadanía vasca e incorporarían los acuerdos alcanzados por los partidos políticos y refrendados por los ciudadanos al ordenamiento jurídico, se establecía el compromiso de crear un órgano institucional común entre la comunidad autónoma vasca y Nafarroa con atribuciones ejecutivas y legislativas... En definitiva, durante las once conversaciones de esa mesa tripartita, la vía política se imponía, funcionaba y era posible un gran pacto social entre vascos. Hasta que la autoridad militar competente mandó parar. Fue entonces cuando se produjo un giro inesperado y la representación de Batasuna quedó en evidencia. Lo que hasta entonces era válido y podía ser el inicio del fin del conflicto se convirtió en inservible y debía superarse por la vía de los hechos, bajo el inaceptable chantaje, además, de que de lo contrario ETA podría dar por roto el proceso. La sociedad vasca merece saber la verdad de lo que ocurrió, y de por qué se frustraron sus esperanzas. Quienes han venido culpando a PNV y PSOE del fracaso, con insultos y acusaciones inaceptables, sencillamente mienten. ETA volvió a imponerse a la izquierda abertzale. Las conversaciones de Loiola nos muestran, además, una evidencia importante en estos momentos de confusión: el acuerdo pudo haber sido posible porque las tres sensibilidades representadas eran conscientes de que -y las bases del acuerdo así lo corroboraban-, se exprese como se exprese, la clave es un consenso entre diferentes, en el que nadie imponga su contenido y nadie impida su ejecución. ETA y la izquierda abertzale lo frustraron.