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Unzueta posa con una foto sacada en el primer DEIA. Foto: Zarrabeitia |
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TELEVISIÓN
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Llamando a las puertas de la CEE
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Mitxel Unzueta fue elegido senador en 1977 y como presidente de la Asamblea de Parlamentarios Vascos participó en la negociación del Estatuto de Gernika. A la par de su actividad política, Unzueta dedicó buena parte de su trabajo en aquel año a poner en marcha DEIA.
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Iñaki Anasagasti
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EL Gobierno español solicitaba oficialmente la entrada en el Mercado Común Europeo el 28 de julio de 1977. El entonces ministro de Asuntos Exteriores, Marcelino Oreja, entregó a su colega belga y presidente del Consejo de Ministros del Mercado Común, Henry Simonet, el documento de petición de ingreso. La muerte de Franco y el cambio de régimen político abría las puertas al Estado español, quince años después de que éste iniciara los trámites para su entrada en la Europa comunitaria. El primer intento se produjo en plena dictadura, el 9 de febrero de 1962. La existencia de un régimen dictatorial puso freno a las negociaciones, que se rompieron de forma definitiva tras las penas de muerte aprobadas en 1975 por el Gobierno de Franco. "No es posible proseguir las negociaciones con las autoridades españolas para la conclusión de un nuevo acuerdo comercial", dijo la comisión europea. Tras la muerte de Franco y el inicio de la transición a la democracia, el 20 de noviembre del 76 la CEE valoraba que "la situación actual no impide ya la reanudación de los contactos con España sobre la negociación interrumpida en octubre último". El 27 de julio del año siguiente se daba un paso histórico, que culminaría con la incorporación del Estado español a la CEE como miembro de pleno derecho en el año 1986. La autonomía como prioridad Mientras, los parlamentarios vascos centraban sus esfuerzos en acelerar la consecución de la autonomía. El 2 de agosto de aquel año, el senador del PNV Mitxel Unzueta planteaba ante el pleno de la Cámara Alta los principios de la autonomía que se reclamaba para Euskadi. Había otras cuestiones pendientes de resolver, relativas a la cultura, la lengua vasca, la pesca... pero se consideró conveniente no distraer la atención sobre lo que podría constituir una solución global a todos aquellos problemas: el autogobierno. Eran días de movilizaciones en las calles y gestos en las instituciones. Los senadores vascos, y el catalán Xirinacs, anunciaban el 27 de julio que permanecerían de pie durante los plenos de esa Cámara parlamentaria hasta que se concediera la amnistía total. Esa era también la reclamación de los extrañados, que realizaban una nueva aparición, esta vez en el velódromo de Anoeta, durante la celebración de un festival en favor de Eduardo Moreno Bergaretxe Pertur, desaparecido en circunstancias aún hoy no aclaradas. Esa misma tarde había sido detenido uno de los expatriados, Xabier Larena, pero Juan María Aldalur, llegado desde Dinamarca, ocupaba su lugar en aquel grupo de diez ex presos que volvían a su país para "unirse a la lucha del pueblo vasco" por conseguir la amnistía. Eusko Ikaskuntza renace En el ámbito de la cultura vasca, se anunciaba la intención de recuperar una institución histórica que había cesado su actividad sesenta años atrás. Con la Diputación de Gipuzkoa como epicentro, en aquel verano del 77 se celebraron diversas reuniones para volver a poner en marcha Eusko Ikaskuntza. La iniciativa cuajaría al final.
El complicado parto del Alderdi Eguna AQUEL año de 1977 fue un año clave. Legalización de los partidos políticos, regreso de personalidades del exilio, legalización de la ikurriña, libertad de prensa, y elecciones democráticas en junio con victoria de la UCD de Adolfo Suárez que inmediatamente conformó gobierno y empezó una reforma política. Los primeros seis meses de aquel año habían sido de manifestaciones, de atentados de ETA y de la extrema derecha, de activismo político extenuante inmerso en una sopa de siglas que lo distorsionaba todo. Nadie sabía de verdad a quien tenía por detrás y al PNV se le acusaba de partido del pasado. El futuro se llamaba por ESB, ESEI, la ORT, el PTE, el PCE, ANV y hasta el Carlismo y la Unión Foral. El caso es que nosotros veíamos con cierto estupor cómo en las manifestaciones nosotros poníamos el grueso de la gente en las mismas, pero todos estos partidos eran unos linces a la hora de poner su gente y su sigla en la pancarta. Personalmente yo había sido elegido en marzo de ese año miembro del Bizkai Buru Batzar presidido por Juan de Ajuriaguerra hasta que, como consecuencia de las elecciones de 1977, había decidido ser diputado en Madrid, cosa que nos sorprendió a todos ya que si algo era Ajuriaguerra era el de ser hombre de partido. ¿Influyó que no fuera elegido presidente del EBB porque sus compañeros eligieron a Carlos Garaikoetxea? Probablemente. Pero el caso era que en ese mes de julio Juan de Ajuriaguerra conjuntamente con Iñigo Aguirre, Kepa Sodupe y Marcos Vizcaya era ya diputado a Cortes. Tras la elección de Ajuriaguerra, Arzalluz, Sodupe y Aguirre como diputados se produjo la incompatibilidad de los cargos y hubo que elegir nuevos burukides para el BBB que recayó en las personas de Txomin Saratxaga, Andoni Olabarri, Ramón de la Sota y el Txato González. Teníamos pues un BBB más volcado a cuestiones organizativas, que el anterior, altamente politizado. El caso es que a mí siempre me había llamado la atención el día del partido que celebraba el partido Copei en Venezuela. En el parque de los Caobos ponían casetas, asaban terneras, actuaban grupos musicales, se producían mítines, desfilaban dirigentes de partido y aquello era todo un acto político. Recuerdo como en 1978, en un viaje a Caracas estuve en esa fiesta junto a Xabier Arzalluz y Carlos Garaikoetxea. ¡Oh tiempos!. Cuando volví a Euzkadi en 1975 hice con mis hermanos un viaje y en Roma me topé con la fiesta del PCI de Berlinguer y en París con la fiesta del PCF en beneficio del periódico L'Humanité. La cuestión pues fue que planteé en aquel Bizkai propenso a celebrar algo parecido porque en Euzkadi notábamos que había un hueco que se podía llenar con una fiesta de partido de ese tipo y se lo comenté a Txomin Saratxaga, hombre volcado en la organización al que le gustó la idea y, tras ser aprobada en el BBB, envió una carta a las incipientes organizaciones municipales instando de manera tajante a acudir el último día de Septiembre a Aralar, lugar emblemático para el PNV, ya que allí se encuentra el santuario de San Miguel patrón del EAJ-PNV. Esto no tardó en llegar a oídos de Ajuriaguerra que nos llamó a capítulo a Saratxaga y a mí para que fuéramos a su despachito de ingeniero que tenía en la calle Dr. Areilza de Bilbao. Nos dijo que no estaba de acuerdo con que se rompiera la unidad de las manifestaciones de todos los partidos y mucho menos con aquella carta conminatoria porque la afiliación a un partido era voluntaria y que no había que celebrar una fiesta de partido con esos ingredientes. Sacando fuerzas de flaqueza, le argumenté que aquella iniciativa no iba contra la posibilidad de reuniones y manifestaciones con otros partidos sino que queríamos celebrar una fiesta propia, como ocurría en otros lugares y que teníamos que intentarlo y veríamos si tenía éxito o no pero que estábamos cansados de que la gente solo se viera en funerales. Saratxaga por su parte le dijo que la carta era muy taxativa para obligar a la organización a trabajar a tope y que las amenazas que allí se vertían sobre consecuencias si no trabajaban, no se iban a cumplir. Pero a Ajuriaguerra aquello no le convencía hasta que, sin saber como, y casi con un hilo de voz le expuse un argumento muy caro a él. "Don Juan. Usted nos ha enseñado que hay una separación entre cargos públicos de representación y cargos internos de partido y nosotros, en función de nuestra capacidad de burukides hemos decidido hacer la convocatoria a la que nos gustaría que usted se sumase". Ajuriaguerra me miró fijamente y en treinta segundos no dijo nada. Fueron treinta segundos eternos. Al final de ellos, nos dijo "Tenéis razón y que haya suerte". Con las piernas temblando bajamos de aquella empresa tapadera de Ajuriaguerra, Proconsa, y de allí al EBB que lo aprobó porque lo llevamos todo muy trabajado. Es lo que refleja en una de sus portadas DEIA. Durante el mes de Agosto y Septiembre se trabajó mucho en animar al personal que no necesitaba gran cosa para entusiasmarse con la idea de un reencuentro casi familiar: batallones de antiguos gudaris, resistentes, gentes de los siete territorios y las extraterritoriales, curiosos, curas, monjas, jóvenes, mayores y muchas familias. Y fue tal el éxito, aunque el lugar no fuera el adecuado por contar con muy malos accesos, que este año vamos a celebrar en Setiembre el treinta aniversario de aquella bronca con Don Juan, que al final de aquel día, nos vino a felicitar, porque, desde el Aberri Eguna del 32, no había habido una concentración humana de nacionalistas tan numerosa y tan demostrativa de que en verdad aquello era un pueblo en marcha. Los senadores vascos anunciaban que permanecerían de pie en los plenos hasta lograr la amnistía total 30 URTE DECÍAMOS AYER > TREINTA ANIVERSARIO DE DEIA mitxel unzueta Ex senador y fundador de deia
"Los procesos históricos son largos y saber esperar en posición activa es una virtud" J. C. Ibarra BILBAO. Unzueta no puede evitar una expresión de sorpresa por el paso del tiempo cuando se le recuerda una intervención suya en el Senado en el año 77. Este abogado recuerda con especial intensidad la noche electoral de aquellos primeros comicios, en junio de 1977. Un recuerdo de aquel año (1977). El año 77 está lleno de recuerdos. Fue un momento emocionante y enormemente esperanzador. La dictadura de Franco desaparecía del horizonte de nuestras vidas y empezábamos una andadura democrática. ¡Cómo olvidar los primeros mítines, pura improvisación! Nadie tenía experiencia de aquello. No se pueden olvidar las expresiones. Unos rebosantes de alegría; otros, de recuerdos y nostalgias; quizás llorando. Todos llenos de esperanza. El entusiasmo era contagioso. A veces pensaba "dónde me estoy metiendo", pero no había mucho tiempo para uno mismo. Quizás el recuerdo más importante, a título personal, fue la noche de las elecciones. Sabin Zubiri prestó un local que tenía en Zabálburu, para convertirlo en cuartel electoral. Allí estábamos todos. Ajuriaguerra me encomendó ir al Gobierno Civil para contrastar nuestros datos, con los oficiales (el recuento fue muy lento). Por las calles vacías de Bilbao, hice varios viajes de Zabálburu a la Plaza Elíptica. No había un alma. Los datos del PNV iban llegando, en general, antes que los oficiales. Estaba amaneciendo cuando hice el último viaje. Sabía que había sido elegido Senador y que asumía unas responsabilidades, entonces insospechadas. Pocos días antes había nacido DEIA. Dios mío, ¡cómo olvidar aquellas tensiones! Las llamadas de Julio Jáuregui, informando de las gestiones con Suárez para obtener el permiso..., los vericuetos jurídicos para evitar que la autorización de DEIA sirviera de precedente a otros..., la tenacidad de José Mª Gorordo, arrancando a los suecos una rotativa fabricada para un periódico, creo que turco..., los números ceros..., los problemas con las bobinas de papel..., los primeros dineros..., la penuria de las instalaciones..., el Consejo de Fundadores, presidido por Federico de Zabala..., los primeros periodistas: Iriarte, Olano, Ventura, Basterra, Múgica... Detrás de todo, Ajuriaguerra: "tenéis que poner en marcha un periódico". Así fue, y en pocos meses. Un personaje de la época. Hubo una serie de personajes que fueron clave en el mantenimiento del "fuego sagrado". Gentes que asumieron riesgos y fueron perseguidos. Me vienen a la memoria nombres como Lasarte, en Donosti, José Elorriaga, Cirilo Ereño, Saratxaga, los Arteches, Ormaza, Tere Verdes, etc., etc. Soy injusto citando sólo a estos. Fueron personas de una categoría humana irrepetible. Leizaola e Irujo fueron símbolos. Con todo, la persona que más me impactó, por su rectitud e inteligencia, fue Juan de Ajuriaguerra. Fue una suerte convivir con él. Una pena que muriera tan pronto. Creo que no se ha hecho justicia con el esfuerzo de todos ellos. Es como si no hubieran existido. Perder la memoria histórica es la mejor manera de perder la identidad. ¿Qué no volvería usted a hacer? Por inexperiencia, creo que se cometieron errores; a todo el mundo le pasó lo mismo. Quizás tardamos en darnos cuenta de que mientras negociábamos el Estatuto, las fuerzas centralistas trabajaban a tope en sentido contrario. La LOAPA tardó muy poco en aparecer. La lealtad y la confianza mutua se rompieron pronto. También nos equivocamos al creer que el poder judicial iba a tener una organización verdaderamente profesional e independiente. Lo que estamos viendo en el T. Constitucional, el T. Supremo, el CGPJ, la Audiencia Nacional, etc., pone de relieve que la politización que se respira, nada tiene que ver con lo que se dijo. ¿Qué fue lo mejor que hizo? Hay dos cosas que estimo se hicieron bien. La primera, facilitar el tránsito hacia un sistema democrático. Hoy, a algunos les parecerá ridículo lo que voy a decir, pero hay que situarse en aquel momento. El incipiente sistema democrático era débil y se asentaba en un Estado, cuyo aparato era hostil a la democracia. Cualquier movimiento brusco, especialmente de catalanes y vascos, hubiera provocado un golpe de Estado. Por ello fuimos cautos, apostamos a plazo y nos guardamos cuestiones que eran muy de acuerdo con la idiosincrasia del nacionalismo vasco. La recuperación de la autonomía estatutaria y el Concierto Económico, es la otra cuestión en la que actuamos acertadamente, a pesar de todos los contratiempos posteriores. Con estos dos instrumentos, Euskadi ha cambiado a mejor. Baste recordar qué pasaba en el 76 y 77. Pero la sorpresa la dimos planteando la Disposición Adicional Primera de la Constitución, que hace referencia a los derechos llamados históricos. Una reivindicación vasca tradicional, compartida por varias tendencias políticas, incluido el propio PNV. Si se mira la prensa del momento, muchos se rieron, tomándonos por locos trasnochados, anclados en el siglo XIX, o en la Edad Media. ¡Lo que es la ignorancia! Muy pocos se lo tomaron en serio, al darse cuenta de su significado. Lo cierto es que está ahí. Creo que no existe una Constitución que reconozca esa realidad preconstitucional, como es el caso vasco, lo que nos convierte en poseedores de una situación excepcional (el Concierto Económico es la otra excepcionalidad preconstitucional). Podríamos hablar de "la excepción vasca". La Disposición Adicional está en relación directa con el sujeto constituyente y, a mi juicio, abre caminos para replantear muchas cosas. Lo que hace falta es saber utilizarlo en el momento adecuado y no precipitarse. Los procesos históricos son largos y saber esperar en posición activa, es una virtud política. Ahora no veo posible un cambio que merezca la pena. Con la crispación provocada por el PP, el nacionalismo español ha rebrotado de manera alarmante, ya que el PSOE no quiere quedarse atrás. El dogmatismo tradicional del nacionalismo español llevará al traste cualquier intento de reflexión, en nombre de sagrados principios. Lo que acaba de pasar en Navarra, entre el PSOE y Nafarroa Bai, es una evidencia del bloqueo que supone la práctica del nacionalismo estatal. Veremos en qué queda el Estatuto de Cataluña y el valor de las promesas, etc. etc. Desde esta excepcionalidad constitucional, hay que estar atentos a las formas políticas -aún no definidas- que se van a producir en Europa. De aquellos polvos ... Al responder a esta pregunta, pienso más en el Partido que en las relaciones de los poderes autonómicos con el poder central. La historia de las transferencias es la que es. De mi época de actividad política en el PNV, lamento no haber sido más exigente en el respeto a la aplicación de las incompatibilidades en la atribución de cargos y en la limitación de los mandatos. Un error de principio, del que me siento partícipe, que ha supuesto la profesionalización de la política y, además, la pérdida de un activo político importante: un interclasismo social profundo en su estructura, que dio origen al enorme arraigo, legitimidad y prestigio del PNV. Ello explica el éxito electoral del 77. Un depósito inconmensurable de confianza social que parece diluirse, a juzgar por los resultados de las dos últimas elecciones. ¿Una portada para mañana? Haciendo un brindis a la ideología pura, me viene a la memoria el título de un libro muy conocido: "Mañana la libertad". Otro título ideal sería: "La organización ETA ha acordado su autodisolución". ¿Y cuál borraría? El anuncio de la escisión del PNV. También borraría el 23-F Elija "la foto" de ese periodo. Leizaola en la Casa de Juntas de Gernika, entregando las llaves de la Delegación en París del Gobierno Vasco en el exilio. Un ejemplo de las vueltas que da la historia. Describa la foto de la Euskadi de dentro de treinta años. Dentro de treinta años, Euskadi estará inmersa en una Europa completamente diferente. Las culturas creativas y las comunidades ricas en valores y cohesión social, ocuparán posiciones preeminentes. El mapa político será muy distinto del actual. Entre las regiones geográficas más activas, se habrán desarrollado redes de intereses y estructuras políticas que superarán a los antiguos Estados nacionales; lo que quede de estos, tendrán unas funciones diferentes a los actuales. Un proceso complejo, que ahora se encuentra en su peor momento porque aún no hay proyectos ni ideas acerca de cómo se puede organizar unas instituciones de gobierno, para cuatrocientos millones de habitantes y, además, democráticas. ¿Cualquier tiempo pasado fue mejor? Es un pensamiento clásico, pero no necesariamente realista. Todo depende de los períodos en los que se haga la comparación. En general, la humanidad va avanzando, aunque algunos días no lo parece. "La Disposición Adicional Primera abre caminos para revisar muchas cosas" "En 30 años Euskadi estará inmersa en una Europa completamente diferente" 30 URTE DECÍAMOS AYER |
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