Las Palmas. La situación del incendio forestal declarado el viernes en Gran Canaria es actualmente dramática, pues afecta a entre 4.000 y 5.000 hectáreas de cuatro municipios diferentes y su extinción se dificulta por el fuerte viento y las altas temperaturas existentes. Las rachas de viento alcanzan los 70 kilómetros por hora, y las temperaturas superan los 40 grados.
Así lo declaró en una rueda de prensa el presidente del Gobierno canario, Paulino Rivero, que, pese a ello, quiso mandar un mensaje de tranquilidad a la población, porque están operativos todos los medios disponibles, con la prioridad fundamental de salvaguardar la vida de las personas.
De hecho, Rivero subrayó que hasta el momento no se han producido daños humanos, aunque más de 2.000 personas fueron evacuadas de sus residencias habituales, hoteles rurales y zonas de acampada amenazadas por el fuego.
No ocultó el presidente, en todo caso, que sí son abundantes los daños materiales, tanto en los hogares y las propiedades de algunas de las personas evacuadas de sus residencias como, sobre todo, en el medio natural de la isla. "Ahora -explicó- estamos en una situación compleja, difícil, dramática, diría yo, por lo cual la única prioridad es evitar la eventual pérdida de vidas humanas y, con ese fin, atajar las llamas. "A partir del momento en que se controle el incendio, estaremos en condiciones de evaluar los daños", sentenció el presidente.
Y es que ni siquiera todos los medios activados pueden operar, debido a las desfavorables condiciones climatológicas, según refirió el consejero de Presidencia, Justicia y Seguridad autónomo, José Miguel Ruano, encargado de coordinar todos los medios que trabajan frente a las llamas después de que el incendio fuera declarado en la mañana de ayer de nivel dos, el segundo grado más grave posible.
El consejero detalló que, de un total de siete medios aéreos desplazados a la amplia zona afectada por el fuego, sólo un helicóptero ruso enviado por el Ministerio de Medio Ambiente tiene capacidad para actuar en las actuales circunstancias, ya que el potente viento, que contribuye a extender las llamas, impide volar a los demás aparatos.
Por ello, entretanto prácticamente sólo se puede trabajar desde tierra, mediante un operativo del que forman parte 65 efectivos de Medio Ambiente, 85 de Cruz Roja, 60 de Protección Civil, 43 de la Guardia Civil, 140 de una Unidad Militar de Emergencias, 50 del Consorcio de Emergencias de Gran Canaria, 30 del Servicio de Urgencias Canario y 62 más que se encargan de coordinar al resto. >Efe
La Jornada
· Sierra Morena. La Junta de Andalucía dio por controlado el incendio que se declaró el viernes en el campo de tiro de la base militar de Cerro Muriano, en el corazón de Sierra Morena, y que ha afectado a 4.100 hectáreas de terreno, de las cuales 2.600 son del campo de tiro y las 1.500 restantes, de fincas colindantes.
· Sierra de Gredos Un incendio forestal en Hoyos del Espino (Avila) quedó controlado a las 18.44 horas de ayer sin que se conozca la extensión a la que ha afectado, ya que aún se encuentra en fase de perimetración.
· Niebla (Huelva). El incendio declarado el domingo ha devorado una superficie de 1.016 hectáreas de pinar y eucaliptar según los primeros cálculos del Plan Infoca de la Junta de Andalucía.
Prisión para el vigilante forestal
La juez María Auxiliadora Díaz Velázquez ordenó prisión para el vigilante forestal detenido el pasado sábado acusado por el incendio en Gran Canaria tras tomarle declaración. Según un comunicado emitido por la Guardia Civil, el sospechoso había confesado que prendió fuego al monte en el paraje de Pajonales para protestar por la escasa duración de su contrato de trabajo. El detenido, Juan Antonio N.A., de 37 años de edad y natural de Tejeda, uno de los varios municipios que están siendo afectados en estas últimas semanas por el fuego, declaró por espacio de una hora ante la juez. Según su declaración del sábado, el detenido salió el viernes de su casa en su vehículo dirigiéndose al punto fijo de vigilancia donde trabaja, situado en La Alsandara (Tejeda). Durante el trayecto se apeó del coche y con unas cerillas prendió fuego al monte y llamó por el móvil para dar la alerta del incendio. Posteriormente, tras llegar a su punto de trabajo, volvió a llamar al Cecopin, y fue cuando contó que había visto a dos jóvenes sospechosos. En su confesión, ha reconocido que esto último era mentira. >Agencias |