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El protagonista del anuncio del fontanero polaco, Piotr Adamsky, se hizo famoso en poco tiempo. Foto: archivo |
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Alemania aún no quiere oír hablar del 'fontanero polaco'
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Desde la ampliación de la UE mantiene restricciones a la libre circulación de trabajadores de los nuevos Estados del Este. La buena marcha de la economía y la falta de mano de obra cualificada han puesto sobre la mesa una posible apertura de fronteras en 2009.
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El síndrome del fontanero polaco ha vuelto con fuerza a Alemania. La posibilidad de que el país abra sus fronteras en 2009 a los trabajadores de Europa del Este ha desencadenado un aluvión de reacciones. En la mayoría de los casos, teñidas de desconfianza y alarmismo. Fue el secretario de Estado del Ministerio de Trabajo, el socialdemócrata Gerd Andres, quien hace algo más de una semana sacó el tema a la palestra. Pero enseguida se ha tenido que tragar el sapo porque la idea no ha calado en las filas democristianas y sus compañeros de la Gran Coalición se han apresurado a tachar la propuesta de "falsa señal".
Alemania optó en 2004 -año en el que se produjo la ampliación de la Unión Europea- por aplicar restricciones temporales a la libre circulación de trabajadores de los diez nuevos Estados miembros. La medida tenía validez hasta 2007 y se podría renovar por dos años más en dos ocasiones, retrasando como muy tarde la apertura de fronteras hasta 2011.
Hoy, el país germano es uno de los seis Estados de la antigua UE de los 15 que aún mantiene estas restricciones. Reino Unido, Irlanda y Suecia ya abrieron sus mercados laborales en 2004, mientras que Finlandia, España, Portugal, Grecia e Italia lo hicieron en 2006 y los Países Bajos en mayo de este año. La negativa alemana a entrar en el juego se agarró en su momento a la baza de los pobres números que arrojaba su maltrecha economía. La locomotora europea (representa casi el 30% de la zona euro) estaba apagada y salía de una fase de recesión con unos índices de crecimiento en torno al 1%. El número de parados batía cada poco nuevos récords -en 2005 se sobrepasó el techo de los 5 millones- y el consumo interno estaba estancado. Entonces el debate que se vivió fue muy intenso. Y el temor al dumping laboral ayudó a consolidar el estigma del fontanero polaco, ante las hordas de trabajadores del Este, que aprovechando los recovecos de la legislación, acudían a trabajar como temporeros ofreciendo su mano de obra a menor precio.
Experiencias positivas
El caso es que con el paso del tiempo se ha demostrado que aquellos países que optaron por abrir sus fronteras -como el Reino Unido o Irlanda- no se han visto afectados por ello, sino más bien beneficiados. Sus economías han crecido más y sus tasas de paro han descendido. Y entre tanto, Alemania ha dado carpetazo a su crisis y, desde hace meses, cuando se habla de economía todo son flores. Incluso algunos expertos se llenan la boca hablando de un segundo milagro alemán. En julio la Agencia Nacional de Trabajo cifró el número de parados en 3.715.000, casi 700.000 menos que en las mismas fechas del curso anterior, lo que arroja una tasa de desempleo de un 8,9% que, aún siendo todavía alta, ya está lejos de alarmar. Además, las exportaciones y los ingresos fiscales no dejan de aumentar y los institutos económicos auguran un crecimiento del PIB del 2,5% para este año y una cifra similar para el curso venidero. Por si fuera poco, el consumo interno también va al alza.
En esta fase de florecimiento algunos empresarios han venido a señalar que en el país hay escasez de mano de obra cualificada y que esto puede convertirse en un problema que frene el crecimiento. Las empresas parecen incapaces de encontrar gente adecuada para sus puestos entre los parados y la pregunta que salta es: ¿debe Alemania satisfacer sus carencias con trabajadores de Europa del Este?
En una entrevista concedida al diario Berliner Zeitung, el presidente del Agencia Nacional de Trabajo, Frank-Jürgen Weise, señalaba esta semana que "no hay ningún motivo para abrir las fronteras". "Las empresas deberían haber pensado hace cuatro años, cuando la coyuntura se encontraba en sus momentos de más baja ocupación, que podría volverse a una fase de crecimiento y pasaría esto. No han querido invertir en formación y ahora creen que la solución está fuera", explicaba Weise, quien añadía que "en todo caso se puede pensar en facilitar la entrada al país a algunos trabajadores cualificados". Y se refería, en concreto, a aquellos que habían estudiado durante largo tiempo en Alemania.
Doble rasero escandaloso
Para algunos expertos este doble rasero es un tanto escandaloso y piensan que de abrirse las fronteras debe ser para todos igual. Además, como ya sucede en muchos lugares del país teutón, una importante cantidad de los extranjeros acaba trabajando en mataderos o en el campo. Empleos que incluso los parados alemanes de larga duración rechazan pero que deben realizarse igualmente.
Por su parte, el líder de la fracción parlamentaria de la CDU, Volker Kauder, también se mostró muy crítico y argumentó que "uno no se puede quejar de los sueldos bajos y al mismo tiempo abrir las puertas a rumanos y búlgaros que están dispuestos a trabajar por menos". Según el democristiano, "una apertura de las fronteras antes de tiempo sería dar votos al NPD -Partido Neonazi-".
Incluso el Viceprimer ministro checo, Alexandr Vondra, se unía estos días al debate y aseguraba en la prensa alemana "no ver ningún peligro de que la fuerza de trabajo checa desestabilice el mercado alemán". Quizás por eso, el lema escogido para la presidencia que su país desempeñará el primer semestre de 2009 sea el de "Europa sin barreras".
Para las voces críticas una de las prioridades, antes de cualquier supresión de aduanas, debe ser intentar ocupar en primer lugar la mano de obra nacional. Y para ello, el camino a seguir es potenciar la formación de trabajadores y las políticas de incorporación de la mujer. "Sólo en caso de que realmente siga existiendo una carencia, se podrá pensar en mirar afuera. Y aún así deberá ser muy controlado", explicaron fuentes de la Agencia Nacional de Trabajo.
Los trabajadores alemanes temen que los parados del Este creen dumping laboral
Algunos empresarios señalan que ahora hay falta de mano de obra cualificada |
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