u N oficio que cuenta con una tradición antiquísima, tan antigua como la de pescador. Es la tarea de las rederas y neskatilas a pie de muelle. Una labor que desde hace miles de años llevan a cabo las mujeres en los puertos vascos y que siempre se ha mantenido a la sombra. Sin horarios, sin calendarios, ni vacaciones, siempre de guardia, así trabajan estas mujeres que ayudan desde tierra "en todo lo que pueden" a los marineros, un claro síntoma del matriarcado que tradicionalmente se respira en la mayoría de pueblos costeros de Euskadi.
"Ellos tienen bastante con el trabajo que hacen en alta mar por eso cuando llegan a puerto intentamos ayudarles en todo lo posible desde tierra", de esta manera definen las propias rederas o saregines y neskatilas su labor en los puertos pesqueros, quitándose méritos y justificando su duro trabajo al compararlo con el de los arrantzales. Por su parte, los marineros, conocedores de la labor que realizan las mujeres, siempre han reconocido su mérito, "es como en el resto de cosas de la vida, sin las mujeres no tiraríamos para delante", confiesan.
Las trabajadoras de los puertos pesqueros se dividen en dos grupos, las neskatilas y las rederas. Estas últimas son las que se dedican a la reparación, y en muchos casos, elaboración manual de las redes utilizadas por la flota de nuestros puertos. Cada tipo de red requiere su propia manera de coser y cada rotura su procedimiento, para todo ello tienen solución. Tal y como nos explican las propias mujeres arreglar una rotura en una red, dependiendo del tamaño y tipo del desperfecto, es complicado y requiere mucha organización. Por ello, cada grupo de rederas nombra a una de ellas maestra, normalmente la mujer con más experiencia en el trabajo, y ésta es la que marca el ritmo de trabajo y lo organiza indicando por donde empezar a trabajar y qué línea seguir. "Con la guía de la maestra nos orientamos todas; si no fuera así, coser una rotura sería un caos, es mucho más complicado de lo que se piensa", apuntan. Pero además del trabajo, este oficio se ha convertido desde sus inicios en un punto de reunión entre mujeres. De esta manera, desde hace varias generaciones atrás las rederas se juntaban para coser y al mismo tiempo creaban un coloquio improvisado donde salían a la luz las inquietudes, preocupaciones, alegrías y penas de todas ellas. Así este trabajo relacionaba estrechamente a todas ellas. " El trabajo de esta manera se hacía mucho más ameno, entre risas e historias, aunque también había sitio para los problemas. Nos entendíamos muy bien ya que todas teníamos vidas muy parecidas. Éramos nuestras propias psicólogas", recuerda una antigua redera.
Por su parte, la figura de las neskatilas es mucho más desconocida, ya que sólo existe en los puertos de Bizkaia y más concretamente en Bermeo dónde siempre estuvo presente el matriarcado.
Las neskatilas son habitualmente las familiares de los marineros, esposas, hijas, hermanas... Ellas son las encargadas de recibir a los barcos cuando éstos llegan a puerto. Cuando embarcan ellas son las que descargan el barco, llevan la mercancía a la venta y lo venden, y también se encargan de preparar con "pertrechos" el barco para su salida, esto es, víveres y demás cosas que necesitan los arrantzales para pasar una temporada en alta mar. "Es un trabajo duro, más que nada por el horario porque tienes que estar disponible a cualquier hora y cualquier día pero para nosotras es normal ya que lo hacemos para ayudar en casa", cuenta una neskatila.
PILARES DE LA CASA Una ocupación que surgió como algo natural, en el que las mujeres tenían la necesidad y obligación de ayudar en casa y que tras muchos años se ha conseguido reconocer como oficio. Las neskatilas son también una consecuencia del matriarcado que siempre ha existido en los pueblos pesqueros como Bermeo, en el que las mujeres eran las que llevaban las riendas de la casa y del trabajo. De este modo, se convertían en los pilares de la economía doméstica. "Los maridos eran los que hacían el mayor trabajo, iban a la mar y pescaban, pero al llegar a puerto todo quedaba en nuestras manos. El dinero también lo controlábamos nosotras en casa...", comenta entre risas una de las antiguas neskatilas.
Estas trabajadoras no eran reconocidas como tal hasta el pasado mes de julio cuando el Congreso de los Diputados aceptó a trámite una ley que regula su situación laboral. Una decisión que ha tardado en llegar pero que finalmente lo ha hecho, lo que supone una imprescindible mejora en la situación de estas mujeres vitales en el sector pesquero vasco.
el congreso regula el oficio de las rederas
las protagonistas
"Es un trabajo duro por la falta de horarios, pero para nosotras es normal, tenemos que ayudar en casa"
"Los hombres eran los que hacían el mayor trabajo, pero al llegar a puerto todo quedaba en nuestras manos"
"La maestra es la que guía el trabajo, si no sería un caos. Coser una rotura es más difícil de lo que parece"
Josune rentería |