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Jóvenes palestinos se cuelan al lado palestino de Rafah en septiembre de 2005, tras la evacuación israelí |
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El limbo perpetuo
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No pueden salir de Gaza, firmar documentos o justificar que son refugiados. Cuarenta mil residentes en la franja carecen de documento de identidad porque Israel conserva el control del censo.
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ABDELKRIM es uno de estos sin papeles en la tierra que le vio nacer y que abandonó con apenas dieciocho años, tras la Guerra de los Seis Días de 1967, en la que Israel ocupó la franja de Gaza. Con su pasaporte egipcio, regresó sólo para casarse y llevar a su mujer a vivir a Jordania, su país de residencia hasta que en 1999 quiso volver a su Jan Yunis natal. Abdelkrim ha hecho todas las gestiones posibles para obtener el documento de identidad. En vano: Israel rechaza su solicitud, no por su perfil, sino porque el censo de Gaza y Cisjordania está cerrado a cal y canto desde la segunda intifada.
Las consecuencias de este limbo legal son múltiples: Abdelkrim podría salir de la franja pero no volver a entrar, carece de ayuda de la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados porque no puede justificar su condición de tal y su cuenta bancaria o contrato del piso están a nombre de sus hijos. La portavoz de la ONG israelí Betselem, Sarit Michaeli, defiende que si Israel conserva la potestad de expedir los documentos de identidad tras retirar sus colonos y militares de la franja en 2005 es una prueba más, junto con el control de sus espacios aéreo, marítimo y terrestre, de que aún la mantiene bajo ocupación. "Por eso -agrega- es una hipocresía que se desentienda de lo que sucede en Gaza desde el Plan de Desconexión", la evacuación unilateral aprobada por Sharon.
También está congelada desde 2000 la reunificación familiar, con más de 120.000 peticiones apiladas en las oficinas de la ANP a la espera de que Israel dé su visto bueno. Muchos cónyuges sin papeles no reciben tratamiento médico en el extranjero, "incluso al precio de sufrir daños irreversibles, por miedo a no poder regresar con sus familias", según denuncian las ONG israelíes HaMoked y Betselem en un informe del pasado año titulado Limbo perpetuo. Creen que Israel no actúa así por motivos de seguridad, sino para guardarse un as en la manga de cara a un eventual acuerdo de paz, de forma que su naturalización sea vendida como parte del derecho de retorno de los refugiados palestinos pese a tratarse tan sólo del cumplimiento de un derecho reconocido por los tratados internacionales.
A sus 65 años, a Ibrahim le dan igual los tratados internacionales y hasta "ser un indocumentado", salvo porque le impide cumplir la gran ilusión de su vida: hacer el hadj, la peregrinación a La Meca una vez en la vida. No lo hizo cuando llevaba una vida más o menos desahogada en Argelia y ahora se arrepiente. Ibrahim, tez arrugada, gestos tranquilos, conserva también la amargura de la traición del amigo que gestionó su permiso para salir de Gaza en 1968. En la frontera con Jordania descubrió que el salvoconducto era sólo de salida y, unos meses más tarde, que su antiguo amigo colaboraba con la ocupación israelí. No volvió a Jan Yunis hasta 1995, cuando en la ola de optimismo por la firma dos años antes de los Acuerdos de Oslo oyó "que Gaza iba a ser como Estados Unidos". "Y mira en lo que se quedó", dice mientras señala la maltrecha carretera que conecta su ciudad con la capital de la franja.
Paradójicamente, fue la extensión en 1995 de estos acuerdos firmados por Arafat y el entonces primer ministro israelí, Isaac Rabin, la que dio a Israel la potestad de determinar el censo de los territorios palestinos. Gaza no se ha convertido en Nueva York, pero "algún día podré peregrinar a La Meca", musita Ibrahim sin mucha convicción antes de agregar un sentido "¡imshalá!".
Las claves
· Foto fija. El censo de Gaza y Cisjordania está cerrado a cal y canto desde la segunda revuelta contra la ocupación, en el año 2000, salvo para casos muy puntuales y los nacimientos, competencia exclusiva de la Autoridad Nacional Palestina (ANP).
· Justificación. Israel argumenta que ha cerrado el grifo por temor a que la concesión de papeles o la reunificación familiar pueda convertirse en una vía de entrada de terroristas a los territorios palestinos.
· Origen. La extensión en 1995 de los Acuerdos de Oslo firmados por el histórico rais palestino Yasser Arafat y el entonces primer ministro israelí, Isaac Rabin, dio a Israel la potestad de determinar el censo de los territorios palestinos. |
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