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Brigadas de ciudadanos voluntarios han comenzado con las labores de desescombro. Foto: Efe |
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Cinco días después, algunas zonas rurales de Perú aún no han recibido ayuda
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Los militares tratan de contener los saqueos y la inseguridad ciudadana. El Gobierno peruano ha iniciado las labores de reconstrucción de los enclaves devastados tras el seísmo.
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lIMA. La situación en Perú sigue siendo crítica pasados ya cinco días desde que se desencadenó el terremoto que se cobró la vida de más de 500 personas. Las zonas rurales son las que llevan la peor parte, ya que en algunas áreas todavía no han visto el material médico o los alimentos que se esperaban como ayuda. Pese a que las autoridades se afanan en dar garantías de seguridad, los hechos revierten la aseveración de que todo funciona.
Se han visto escenas realmente crudas en las que la población se ha visto obligada a defenderse provista de palos y machetes para disuadir a los malhechores.
Dos mil efectivos de la policía trabajan en las tareas del traslado de la ayuda. Sin embargo, la gente no puede dormir tranquila, ya que la situación predominante a lo largo de la noche es la de indefensión.
Además del medio millar de reclusos que se escaparon a causa del terremoto, en la noche del lunes un nuevo grupo de presidiarios se dieron a la fuga de otro centro penitenciario.
En esta tesitura el Gobierno de Perú ha comenzado los trabajos de desescombro de las localidades devastadas por el terremoto para poder iniciar la reconstrucción de la zona, tras concluir que no hay posibilidades de hallar a nadie con vida y que no hay riesgo de epidemias por los cadáveres que continúan sepultados.
Por su parte, el presidente de Perú, Alan García, dijo que regresará a Pisco con el jefe de Defensa Civil para comenzar el trabajo de limpieza con máquinas donada por varias empresas constructoras, visitó el centro de recolección de ayuda en el Estadio Nacional.
El mandatario regresó a Lima para iniciar la reconstrucción y proponer un organismo autónomo al cargo. García y sus ministros se han desplegado por las zonas afectadas.
Cabe significar que Pisco es la ciudad más destruida. Se estima que un 90% resultó dañada y la campaña del Gobierno se propone remover los escombros para luego comenzar la reconstrucción. El hotel Embassy de la ciudad, por ejemplo, podría tener sepultados entre sus escombros a unos 20 cadáveres, según las estimaciones de las autoridades.
Los trabajos de reconstrucción también se realizarán en las localidades de Chincha e Ica, que resultaron seriamente afectadas. Mientras, más de 20.000 personas se encuentran en albergues instalados por el Gobierno. >Agencias |
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