Los actos del día
Hacen falta huevos de Mungia, patatas alavesas y aceite andaluz de oliva. Es la base de una buena tortilla. Dicen que fueron los combatientes de las guerras carlistas quienes la inventaron, "porque era un alimento que duraba varios días, cuatro o cinco, si no se le echaba cebolla", explicaba ayer Kepa Freire, miembro Bilboko Konpartsak, organizadores de tan rico evento.
Contra viento y marea, en el sentido más literal de la expresión, a las nueve de la mañana los participantes encendieron los fuegos. No dejó de llover en toda la mañana: "Esto me recuerda a las inundaciones del 83", comentaban los cocineros mientras freían la patata poquito a poco refugiados bajo carpas y sombrillas.
A pesar del incesante aguacero, el concurso de tortilla batió récords con 119 participantes (el año pasado fueron 111), y cada uno con su equipo. "Somos lo que cortamos las patatas, pelamos las cebollas, y hacemos los recados. Vamos, los que hacen el trabajo sucio", explicaba Jon con el delantal puesto.
Pero, la verdad es que no hace falta tanto tiempo para hacer una tortilla. Buena parte del tiempo es puro ritual social: que si el café, que si el hamaiketako, que si vermut de después, la chufla, etc.
¿El secreto de una buena tortilla?, "hacerla con mimo", confiesa Freire. Hay quien utiliza leche para que quede más jugosa, pero es mejor poner la mitad de los huevos enteros y el resto sin clara. "Tiene que estar jugosa y compacta, no mazacote, lo que llaman tortilla del Athletic, la que llevábamos a San Mamés", comenta. En todo caso, el resultado es examinado por nueve personas repartidas en tres grupos. "Todos expertos cocineros", apunta Iñaki Astoreka, de Hontzak.
Grandes, pequeñas, más o menos amarillas, más o menos cuajadas. Algunas tenían adornos como una ciaboga hecha con pimientos, pepinillos y cebolletas, o una Marijaia moldeada con patata. Había para todos los gustos, a pesar de que el aspecto se valore con hasta cinco puntos. El sabor y la textura son como máximo diez. Pero, lo cierto es todas tenían un aspecto estupendo. Y es que cualquier hora del día es buena para este bocado, desde la mañana hasta la noche.
Todos los años participan cuatro cuadrillas de Mungia. También vienen de Usansolo, Barakaldo, Colindres, Orozko, Larrauri, Galdakao, Han llegado a tener un participante de Connecticut (EE.UU.). Pero lo importante para Freire es que muchos concursantes son jóvenes: "eso es que hay relevo".
Llegada la hora de la verdad, sobre las dos de la tarde, Mungia "arrasó", decía Iñaki. Los mungiarras Beste bi, Muxadatarrak y Gozuena se llevaron los tres primeros premios. Y, en cuanto a comparsas, las dos tortillas que presentó Moskotarrak lograron el primer y tercer premio, y Txori Barrote el segundo. Al final, cada uno se llevó el fruto de sus esfuerzos para comerlo con la cuadrilla. Mientras, embriagados del efluvio de estas redondas tentaciones, Kepa preguntaba: ¿conoces a alguien a quien no le guste la tortilla de patata? |