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Iñigo y Jon empiezan a limpiar las almohadillas del tendido siete de la plaza de Vista Alegre a las cuatro y media de la tarde. |
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Almohadillas con banderillas
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Traje de luces, capote, ramos de flores, pañuelos blancos... Las almohadillas son un elemento más dentro de la liturgia que envuelve cada aspecto de la fiesta y ellos se encargan de que estén relucientes.
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arrojándolas al ruedo el tendido expresa su descontento con la faena de algunos diestros, pero la plaza de Vista Alegre hace honor a la fama de señora que le precede y "no tiene ese comportamiento", dice Jon Aguirre. Mejor, porque el civismo del público de Bilbao les facilita la labor a él y a su compañero y amigo Iñigo Gómez, los dos de 21 años, encargados de alquilar almohadillas a euro y medio cada una y recogerlas al término de la corrida. Estos estudiantes de Biología e Ingeniería Industrial respectivamente ocupan el acceso al tendido siete situado cerca de las taquillas no sólo durante las Corridas Generales, sino también en el festejo del aniversario de la Villa en el mes de junio, el Festival Taurino de mayo y las novilladas que completan el programa.
Comienzan a limpiarlas y a ordenarlas en los armarios a las cuatro y media, antes de que los espectadores crucen la entrada en previsión del desorden que se apoderará del lugar "el último cuarto de hora" previo a que suene el pasodoble que anuncia el paseíllo, porque aquí la gente viene con el tiempo muy justo", señala Iñigo.
Una vez completada esa tarea, sólo queda esperar al desfile de aficionados, los entendidos "que compran su abono y a los que ya conocemos de otros años (Iñigo lleva dos y Jon desde pequeño, ya que su padre es uno de los inspectores del coso)" y los que disfrutan del festejo con invitación. Ambos grupos comparten el mimo por lucir como pinceles en el mejor escaparate posible. Ellos, con camisa y a veces traje. Ellas, con el imprescindible abanico y elegantes vestidos aunque hayan tenido que taparlos con el chubasquero. A partir de mitad de semana con el desembarco de las primeras figuras notan que "el aspecto se cuida todavía más, y las mujeres traen ramos de flores para lanzar a los toreros". Por fortuna, la moda de tirar ropa interior que implantó Jesulín de Ubrique ha quedado definitivamente atrás.
Tampoco faltan los niños, pese a la controversia que suscita su asistencia a un espectáculo de este tipo. Precisamente un padre y un hijo son los primeros en pedir su almohadilla. El pequeño pregunta "si luego hay que devolverlas", a lo que Iñigo y Jon responden con una sonrisa, confesando que eso "facilitaría bastante" su trabajo. Al final va a resultar que los más pequeños son quienes tienen que enseñar normas de educación a sus aitas y a más de uno y de una que no deja de exigir "que estén limpias" y las examina hasta tres veces.
Pronto el dinero se va acumulando dentro del armario, eso sí, separado por cantidades de cara a facilitar las vueltas a la mayor rapidez. Aquí la experiencia es un grado y mientras los habituales de la plaza lo preparan con antelación otros han llegado a entregarles "billetes de cien euros". Y se han topado con el más difícil todavía: "Un turista que nos pagó con moneda de Tailandia", ríe Iñigo. También lidian con aquellos que enlazan una comida en fiestas y la corrida de toros sin esforzarse demasiado por disimular los efectos del patxaran: "Tengo una castaña..." confiesa un espectador cuyo aspecto no vamos a desvelar por si acaso.
Por los aplausos se intuye que los matadores ya han saltado al ruedo. Es la señal para empezar a reubicar y contar las almohadillas apiladas sin orden ni concierto. Entonces las puertas del armario se cierran hasta que un inspector contabilice la recaudación mientras Iñigo y Jon permanecen en sus puestos para recoger al término de la corrida. Después ya son libres para salir a disfrutar la fiesta de noche. "Lo bueno que tiene trabajar con este horario es que luego podemos ir a los conciertos", coinciden.
"Cuando vienen las grandes figuras la gente cuida más su forma de vestir"
"Lo bueno de trabajar por la tarde es que luego podemos ir a los conciertos"
Una jornada con...
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