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Joseba Azkarraga, consejero de Justicia, Trabajo y Seguridad Social del Gobierno vasco, charla con el lehendakari Ibarretxe en los pasillos del Parlamento vasco. Foto: asier bastida |
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Azkarraga actuó al margen de la Ejecutiva de EA con sus críticas a Josu Jon Imaz y al PNV
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La formación de errazti aboga por pasar página y olvidar una polémica estéril. Azkarraga se siente sorprendido por la repercusión y asegura que sólo quería aportar su visión del nacionalismo.
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Igor Camaño
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bilbao. El silencio es atronador en Eusko Alkartasuna. Al otro lado del teléfono sólo se escuchan soplidos y comodines que caen: el del público, el de la llamada… Nadie quiere referirse al artículo de Joseba Azkarraga; ése en el que criticaba la línea política de Josu Jon Imaz y que ha embravecido las aguas del tripartito. El argumento utilizado es que no quieren aumentar una polémica que varios dirigentes consideran como artificial y estéril. También coinciden en que la reflexión de Azkarraga es responsabilidad exclusiva del consejero del Gobierno vasco y no un documento del partido. Azkarraga no consultó con ningún miembro de la dirección de EA antes de enviar su escrito a los medios. Algunos dicen compartirlo y otros aportan matices, pero todos se desvinculan de la redacción y niegan que dicho escrito persiga un posicionamiento estratégico determinado.
Azkarraga continúa en Argentina de viaje oficial. Ayer inauguró la Plaza Gernika de Sunchales y, por la tarde, pronunció una conferencia sobre cooperativismo y globalización en dicha localidad, la Arrasate argentina, la cuna del cooperativismo. El consejero es consciente -muy consciente- del revuelo que ha provocado su escrito. Dice sentirse sorprendido por los daños colaterales. No quiere hacer declaraciones. Según admite, sólo pretendía dar su opinión de veterano militante nacionalista sobre cómo ve el presente y el futuro del pensamiento y la acción abertzale. Pero, claro, Azkarraga no es un nacionalista más. Es consejero del Gobierno vasco, forma parte de su Consejo Político y también de la Ejecutiva Nacional de EA. De ahí la que se ha montado. Sus responsabilidades deberían, quizá, llevar aparejada cierta mesura. Otros rebaten que si Imaz puede escribir un artículo -No impedir, no imponer- por qué él no. Quienes le conocen aseguran que es así y que no cambiará.
En su propio partido comparten la tesis del calentón. Inoportuno, para algunos. Por motivos varios. Primero, porque convierte en malo un buen momento. Tras los dimes y diretes de las negociaciones postelectorales, la calma había retornado al tripartito -al menos a PNV y EA- gracias a los pactos firmados en las diputaciones de Gipuzkoa y Araba. El estado de la mar oscila ahora entre gruesa y muy gruesa. Segundo, porque coincide con una situación delicada en el PNV. Los jeltzales abordan la renovación de cargos internos -algo que hará EA un poco más adelante- y en Sabin Etxea no ha sentado nada bien la intromisión en los asuntos propios. Y menos cuando se hace, según ellos, con la intención de dividir y hacer daño. Una intención que niegan desde el partido de Errazti. Y tercero, porque la imagen interna de EA podría verse deteriorada. Una opinión personal, no consensuada, ha colocado en una situación comprometida a todo el partido. Más por las formas que por el fondo. Sus compañeros destacan que el mensaje de Azkarraga forma parte del ideario que EA ha defendido siempre.
felicitaciones "Siempre ha sido y será así", insisten sus próximos al referirse a las posibles reprimendas que le aguarden a su regreso a Euskadi. Vienen a decir que le entrarán por un oído y le saldrán por otro, y añaden que por ahora ha recibido muchas felicitaciones. "Quería reivindicar su forma de ver el nacionalismo y lo ha hecho". Desde la distancia. Desde Argentina. Allí escribió sus reflexiones poco después de que un colaborador le leyera un resumen de los periódicos de Euskadi y se encontrara con varios titulares que le irritaron, como el de Iñaki Azkuna -concretan- ("No quiero un partido que esté todo el día a tortas con España"). Dicen que se calentó y escribió esas líneas. Según una persona próxima, el consejero quería hacer ver que no todos los nacionalistas comparten la misma forma de encarar el futuro y que todos no reclaman la transversalidad y el entendimiento con los partidos centralistas (EA negoció con los socialistas la diputación de Gipuzkoa y un pacto con ellos arrebató la alcaldía de Muskiz al PNV, por ejemplo).
Azkarraga permanecerá en Argentina hasta el próximo jueves día 30. Espera que ese tiempo sea suficiente para templar los ánimos. El Euzkadi Buru Batzar estudiará el caso en su reunión del próximo lunes y es posible que adopte alguna resolución si lo considera oportuno. Enfadados sí que están. |
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