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Los fuegos artificiales italianos fueron los mejores de los vistos en la presente edición de Aste Nagusia. |
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aste nagusia
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Elegancia italiana
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La pirotecnia La Tirrena pone el broche final a la Semana Grande bilbaina con un castillo de fuegos artificiales elegante y de calidad.
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Unai Muñoz
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aSTE Nagusia echó la persiana con olor a pólvora italiana. Uno puede decir que todos los fuegos artificiales huelen igual. Craso error, porque el castillo que desplegaron ayer los italianos de la pirotecnia La Tirrena emanó un aroma especial. Quizás fue la elegancia de las formas o el color y la potencia de los disparos, pero el caso es que la última jornada del Gran Premio Internacional Villa de Bilbao brilló y de qué manera. De tal calibre fue el espectáculo protagonizado por esta empresa centenaria que los miembros del jurado no dudaron en otorgarle el primer premio del concurso. Bien merecido.
Italia es sinónimo de elegancia, ya sea clásica o contemporánea, algo que dejaron bien claro los integrantes de la familia Ferraro, que trajeron al botxo lo mejor de su arsenal. Los más de mil kilos de material pirotécnico que desplegaron anoche sobre las cenizas humeantes de Marijaia -la verdad es que el símbolo de la Semana Grande tuvo un entierro de los que no se olvidan- dieron mucho de sí y fueron, sin lugar a duda, los fuegos artificiales con más potencia y color que se han visto a lo largo de los nueve días de fiesta. Y si no que se lo digan al público, que no se cansó de aplaudir, una y otra vez, el buen hacer de la pirotecnia La Tirrena.
La muestra arrancó con fuerza y ritmo (que fue subiendo por momentos) y durante varios pasajes del castillo, el cielo recuperó la luz que horas antes se había tragado la noche. Cosas de la pirotecnia.
Uno de los momentos que más comentarios levantó, además de la imponente traca final, fue una serie interminable de fuegos sonoros que hicieron recordar a los espectadores el estruendo de los automóviles que aterrizaron en Bilbao durante la disputa de las World Series.
El único inconveniente de la noche -además del retraso de quince minutos con el que comenzó la muestra- fue el descenso del número de espectadores, que, al contrario que el resto de Aste Nagusia, no acudieron en masa a presenciar los fuegos. Ya se sabe que las resacas son malas compañeras y que hoy es día de escuela para los mayores de la casa. |
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