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Héctor Guerra celebra su victoria en Guadarrama. Foto: efe |
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Clásica Los puertos
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Sólo Guerra escapa a 'Balaverde'
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El madrileño del Liberty seguros portugués se impone tras despegar en Navacerrada, a 50 de meta.
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Madrid. Sólo dos piernas cultivadas al ritmo de la recientemente finalizada Vuelta a Portugal escaparon al olfato de Alejandro Valverde en la Clásica Los Puertos disputada ayer en la Sierra Madrileña. Se camuflaron, quizás, y el del Caisse d'Epargne no las olió. Héctor Guerra, del Liberty Seguros portugués, desarboló al Caisse d'Epargne del murciano y del gallego Óscar Pereiro tras atacar en la ascensión a Navacerrada, a 50 kilómetros de meta, y presentarse en solitario en Guadarrama. Valverde fue segundo, el primero que saboreó el amargor de la derrota, al superar al sprint a Dani Navarro, el único corredor que logró resistirle en su desesperada persecución.
Arrancó la carrera fiel a su nombre, como se espera en una clásica corta (144 kilómetros), chispeante, rauda, eléctrica, lo que provocó un inesperado deselance. Una caída que afectaba a una veintena de corredores hizo añicos el pelotón. Guerra sin cuartel en la que Caisse d'Epargne llevaba la voz cantante, con todos sus integrantes, incluidos Valverde y Pereiro, en la punta de la carrera, en la vanguardia, mientras el resto de los equipos empezaban a enumerar las bajas.
Intento de Nozal El comienzo del alto del León desmigó la cabeza de carrera, la esparció. Reguero de sufrimiento tras la estela de Isidro Nozal. El cántabro se mantuvo al frente durante una veintena de kilómetros y llegó a amasar una renta que rondó el minuto, pero Caisse d'Epargne lo redujo para llevar la calma al grupo hasta llegar a Navacerrada. Allí, en sus rampas, se desató de nuevo la guerra, la de Héctor, el ciclista de nombre bíblico y apellido sugerente: predestinado a la batalla. La que se desató en Navacerrada le dejó solo, sin sombras, a 50 kilómetros de la meta. Por detrás, el Caisse d'Epargne se rehizo y emprendió la persecución con Txente García, David Arroyo y Óscar Pereiro trabajando para un Valverde al que le faltó una bala para tumbar a Guerra. |
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