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Un enólogo comprueba el estado del vino, ya descansando en botella, en una bodega. |
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Ocho vinos en uno
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Ocho bodegas mezclan sus vinos para hacer uno solo de nombre cuando menos curioso, Golfo, quizás porque es capaz de romper casi todas las tradiciones bodegueras por una buena causa: los beneficios del 'caldo-puzzle' servirán para construir una bodega en Mozambique.
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J .Telmez
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SI usted ve en la tienda un vino que se llama Golfo, pensará que ofrece diversión, pero además, si lo compra, colaborará con una obra humanitaria: los beneficios de esa botella irán destinados a construir una bodega en Mozambique. Siete de las más importantes bodegas de todo el Estado están detrás de Golfo, un proyecto que nació con la añada de 2004, y que es original desde su nacimiento.
Ángel Ortega, enólogo-jefe de la bodega Viña Izadi, explica que "lo bonito del proyecto es que es la primera vez que se unen variedades de distintas procedencias para llevar a cabo un vino único, con un fin benéfico". Cada bodega pone un tipo de uva: Abadía Retuerta, el petit verdot, Bodegas Ada, la garnacha; Bernabé Navarro, el cabernet franc; Cillar de Silos, su tempranillo; Ribera del Duratón, la syrah; la bordelesa Château Tours du Pas Saint-George, el merlot; y Viña Izadi, el graciano.
Los siete enólogos de las bodegas se reúnen en el restaurante Torreón de Tordesillas y se divierten: cada uno hace una mezcla de los diferentes vinos. La mitad de dicha mezcla es igual para todos, mientras que en la otra mitad la fusión de las variedades queda a juicio de cada enólogo. Tras preparar cada uno su muestra, las catan y votan la favorita. Una vez elegido el coupage ganador, cada bodega envía la cantidad de vino que le corresponde, se mezcla y envejece en barricas de 400 litros durante un año.
producción limitada Así nació el Golfo7, de la añada de 2004, con una producción limitada de 1.894 botellas y en la añada de 2005 el proyecto se repite, con el vino Golfo8, aunque con algunos pequeños cambios: se suma Dominio de Valdepusa, del marqués de Griñón, que aporta la uva cabernet sauvignon, y la bodega del Bierzo Paixar aporta su mencía, en sustitución de Ribera del Duratón. Serán así ocho variedades a mezclar, de ahí el Golfo8, con el objetivo de ir aumentando una bodega nueva cada año.
Además, para la cosecha de 2005 varios toneleros, como Demptos, Radoux y Quercus han donado de modo gratuito las tinas en las que reposa y envejece el vino, un vino único que, sin embargo, encierra a ocho diferentes. El director de marketing de Viña Izadi, Iván Pérez, resumió las virtudes del proyecto: es "una oportunidad muy buena para tener un vino realizado por siete de los mejores enólogos del país", y además, el dinero irá a destinado a crear otros muchos vinos, éstos en Mozambique. |
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