O la meta dorada o como ustedes deseen llamarlo si ganan menos de tres mil euros al mes. Me imagino ya las carreras al galope en coche, avión, bici, moto, en burro o a pie, todos en marcha hacia la Andalucía de los pisos regalados por decreto o lo que sea. La noticia de una próxima ley que garantizará la vivienda a todos cuantos en Andalucía ingresen menos de tres mil euritos por mes es el mejor revulsivo para encarar con energía redoblada esta cuesta hipotecaria de enero instalada en el calendario como siempre en setiembre. Pero ya con las maletas casi hechas para instalarme cómodamente como andaluza realquilada gratis en tierra rociera, se me aparecen una miríada de dudas en forma de pregunta: ¿Será para todos/as o sólo para andalucíes de pedigrí; podremos apalancarnos allí también los vascos/as, por un decir; sólo para solteros/as o los conyugados también entran al reparto; me regalarán mi lar en una aldea de serranía abrupta y perdida o me dejarán solazarme en Sotogrande; será pisito, casita o chalecito adosado; llegará este año, el próximo trienio o este mismo siglo? Vaya usted a saber. La ley seguramente será tan vaporosa como todas las leyes generalistas llenas de buenas, buenísimas intenciones: grandilocuentes palabras, hermosas promesas y pocas concreciones. Y la gran pregunta o duda o respuesta-trampa, como ustedes prefieran: si me dan una vivienda y yo no pago, sabiendo que quien la ha hecho sí cobra, ¿quién la pagará? Tal vez el resto de andaluces ya agraciados por ganar más que los dichosos 3.000 euritos (quinientas mil rubias antiguas) ¡solidarios ellos! O quizás el erario de un Madrid en racha de productividad que se sale. O se lo reclamarán a los potentes empresarios catalanes o a los superaforados/forrados de Euskadi-Navarra. O a escote entre todos los españolitos con nómina. No sé, no sé, pero me recuerda aquel momento de la creación divina, cuando tras hacer de Andalucía un edén de fertilidad y riqueza, y ante las airadas protestas del resto de los humanos por tamaña injusta distribución de los edenes, Dios para compensar creó la figura del señorito andaluz. ¡No será que a Dios le esté dando ahora por compensar con leyes socialistas!
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