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Pruebas que no prueban nada
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Cada día, el 'Caso Madeleine' se vuelve más confuso. Los expertos británicos ya no ocultan su extrañeza ante el manejo de las pruebas por las autoridades policiales portuguesas.
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Ute Dickerscheid
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cuando los médicos forenses de Birmingham comenzaron a analizar las huellas en el 'Caso Madeleine', muchos esperaban una pronta solución del misterio. Los reportes de prensa sobre la incompetencia y dejadez de la policía portuguesa pulverizaron su confianza. Ahora, los resultados de los tests en Birmingham apuntan a los padres como sospechosos de la muerte accidental de su hija y la posterior desaparición del cuerpo.
Pero los expertos británicos están sorprendidos con las últimas novedades del caso. Sobre todo por la forma en que la policía portuguesa interpretó los hallazgos forenses. En un principio, los utilizaron para presionar a Kate McCann, según relató la mujer al Sunday Times. La policía le mostró "pruebas" de que los perros detectaron el olor de un cadáver en su ropa y de que rastros de la sangre de Madeleine fueron hallados en su coche alquilado... días después de la desaparición.
Pero el laboratorio forense de Birmingham aclaró que los restos de ADN encontrados en el auto ni siquiera son de sangre. Estas especulaciones son "simplemente equivocadas", según el laboratorio. Además, las huellas de ADN aisladas por la policía portuguesa eran tan escasas y estaban en tan malas condiciones que tampoco puede asegurarse que pertenezcan a Madeleine. "Ni siquiera está claro si son de un niño o una niña", señalan los forenses. "Si un cadáver en descomposición hubiera sido transportado en el coche, se habrían encontrado pruebas de ADN en masa", señala el experto Alistair Irvine.
Pero los expertos tampoco ocultan su extrañeza ante el manejo de los portugueses con las pruebas. Si por ejemplo el coche era una prueba tan importante, "¿cómo es posible que los McCann pudieran seguir usándolo?", se pregunta lord Mackenzie, ex comisario de policía.
Tampoco el presunto olor a cadáver en las ropas de Kate McCann demuestra que el matrimonio hiciera desaparecer el cuerpo de su hija. "Los perros pueden detectar este tipo de olor hasta cuatro semanas después de la muerte", señala John Barrett, ex entrenador de canes en Scotland Yard. Y en este caso el perro fue utilizado casi tres meses después de la desaparición. El resultado es dudoso. |
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