España 81 - 69 Rusia gasteiz. Un paso más. Tras iniciar la segunda fase con un contundente triunfo ante la vigente campeona de Europa, la selección estatal afrontaba ayer una de sus pruebas de fuego para conocer la autenticidad de su candidatura al oro. El duelo ante Rusia, uno de los equipos que mejor imagen estaba dando en la competición, se antojaba apropiada para medir con exactitud las cualidades de los anfitriones. Y dejaron claro, a base de triples, que van totalmente en serio. Por momentos, el partido fue una auténtica ruleta rusa desde la línea de tres puntos, de la que el conjunto estatal salió vivo. Más que eso, reforzado en su pretendido camino hacia lo más alto en este torneo.
Mucho habían insistido los jugadores de Pepu Hernández en mirar más allá de Andrei Kirilenko a la hora de calibrar el potencial del conjunto ruso. No les faltó razón tal y como fueron las cosas. El ala-pívot de Utah Jazz, que ha aparcado sus diferencias con el seleccionador David Blatt para liderar a su equipo en la cancha, apenas aguantó sobre el parquet dos minutos en el inicio del duelo. Dos prematuras faltas personales le llevaron al banquillo, pero Rusia no pagó su ausencia en el primer cuarto. Sobre todo, por los tres triples consecutivos que anotó Victor Krhyapa, que dieron las primeras ventajas a uno de los conjuntos que está causando sensación en el Eurobasket.
Sin embargo, la cita de ayer iba a pasar por varias fases antes de decidir la identidad de su ganador. Si todas las miradas estaban puestas en el duelo que iban a protagonizar Pau Gasol y Kirilenko en la zona, los jugadores determinantes fueron otros en la cancha del Telefónica Arena. En el bando local, fue el ex baskonista José Manuel Calderón el que asumió el mando del juego. De este modo, el jugador extremeño añadió a su habitual dosis de desgaste e intensidad un acierto en el lanzamiento que resultó letal para los jugadores rusos.
Junto a Calderón, los fogonazos de Pau Gasol y Navarro y el trabajo de todo el equipo permitió a España cimentar un triunfo importante para seguir su camino en busca de su primer título continental. Tan importante, que el seleccionador incluso fue en contra de dos de sus hábitos. El primero, incluir a Jorge Garbajosa en el quinteto inicial, algo que no había ocurrido en todo el Eurobasket. El segundo, dejar sin minutos a dos de sus jugadores, algo que no es, ni mucho menos, habitual en el técnico madrileño.
Si el conjunto de David Blatt había logrado mandar en el marcador de manera efímera, con Kirilenko en el banquillo, sucedió todo lo contrario con la estrella adversaria en cancha. Los rusos, con el nacionalizado Holden al mando de la nave, vio cómo su adversario le superaba ya en el descanso del encuentro. A pesar de los intentos visitantes por irse al descanso con el marcador equilibrado, los puntos de Calderón antes del ecuador comenzaron a desnivelar la balanza a favor del conjunto local.
fiesta final Sin embargo, los rusos, invictos hasta el encuentro de ayer, no parecían dispuestos a ceder tan pronto y quisieron mantenerse en el partido a toda costa. En esta oportunidad sí fue Kirilenko quien, con sus puntos tras el descanso, evitó que su adversario se despegara en el marcador con tantos minutos en juego.
Sin embargo, el dominio correspondía al conjunto local, que ayer sí contó con un apoyo masivo desde las gradas, mientras Rusia sólo podía mantener, a duras penas, las distancias cerca de los diez puntos. Fue entonces cuando apareció Mumbrú, otro que quiso tomar parte en la ruleta de los triples, y la renta se fue hasta los quince puntos cuando restaban pocos minutos para el final.
Fue entonces el tiempo de la fiesta. El de comprobar que, en un partido ante un rival hasta ayer invicto, el conjunto anfitrión sí fue capaz de dar la talla. Los rusos bajaron los brazos y perdieron su imbatibilidad ante un rival que salió vivo tras jugar a la ruleta rusa.