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Las portadas de aquella semana de 1977 recogían noticias 'repetidas' después con frecuencia. Foto: deia |
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TELEVISIÓN
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La división llegó a las manos
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La coincidencia en lo sustancial de las reivindicaciones no impidió que una manifestación celebrada en Donostia el 8 de septiembre de 1977 acabara con enfrentamientos entre diferentes sensibilidades políticas. La historia se ha repetido con cierta frecuencia.
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Juan Carlos Ibarra
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LO que en un principio iba a ser una manifestación de amplio respaldo para reclamar la amnistía total, la legalización de todos los partidos y el autogobierno, acabó el jueves 8 de septiembre en Donostia con un enfrentamiento entre diferentes grupos políticos vascos. El titular de portada de DEIA el día 9 era suficientemente claro: "La noche triste de Euzkadi". Titular que iba apuntalado por un antetítulo que decía: "La manifestación de San Sebastián, choque de vascos contra vascos".
La movilización, a la que se habían sumado, con los consabidos matices, todos los grupos políticos, acabó siendo dos manifestaciones o, mejor, una manifestación y una contramanifestación, práctica que luego se ha repetido con bastante asiduidad y similar resultado lamentable a lo largo de los últimos treinta años. Aquella noche de setiembre, la cosa llegó a las manos y se registraron varios contusionados, aunque ninguno tuvo que ser ingresado en los centros sanitarios. Goyo Monreal se lamentaba a pie de manifestación, señalando que "este es el gran espectáculo para Suárez. Martín Villa estará regocijándose en su Ministerio y el Gobierno se dirá: Tenemos resuelto el problema de Euzkadi. Si ellos se enfrentan...". La información de primera página recogía esta secuencia de descalificaciones: "El PC llamando fascistas a ESB y a parte de EIA, éstos llamando terroristas y burgueses a los veteranos del PNV, del PSOE, a los jóvenes de ORT...".
Al día siguiente, los convocantes de la marcha calificaban la actuación de los "reventadores" como un "atentado gravísimo contra cuarenta años de lucha". Algunos de los partidos tras cuyas pancartas se encontraban quienes cortaron el paso de la marcha se desmarcaron de la acción de estas personas y EIA prometió una investigación para ver si algunos de sus militantes habían protagonizado los incidentes.
El Gobierno vasco en el exilio, por su parte, afirmaba que Madrid era culpable de las tensiones que vivía Euskadi, por dilatar las decisiones en torno a temas que unían a la mayoría de la sociedad vasca (autonomía, amnistía, legalización de partidos...) y posibilitar así que se produjeran enfrentamientos y enraizara en el país un clima de tensión. Prueba de esa unidad en los citados temas fue la convocatoria ese mismo día de una manifestación en Iruñea para el sábado día 17, en la que tomarían parte representantes de treinta partidos y organizaciones sociales y sindicales de toda Euskadi.
A los pocos días de los enfrentamientos registrados en Donostia, los catalanes celebraban la Diada. El titular de primera página era el siguiente: "Todos los catalanes unidos en la Diada para pedir el Estatuto de Autonomía". Juan de Ajuriaguerra declaró aquel día que "esta es una lección que hay que aprender".
Suárez promete
El presidente Suárez, mientras, prometía y prometía (se hizo célebre su frase de "puedo prometer y prometo"). Como en aquellos días mantenía un pulso con el PSOE por la agresión por parte de la Policía a un diputado socialista, el presidente centrista prometió a Felipe González que en cuatro meses derogaría toda la legislación represiva de los derechos individuales.
En Francia quedaba en libertad provisional y vigilada el preso Miguel Ángel ApalategiApala, tras haber mantenido una huelga de hambre, y el rey Juan Carlos era recibido en Venezuela con la reclamación de la amnistía total y el derecho de autodeterminación para Euskadi.
Salario mínimo, 500 pesetas
En el ámbito laboral, se anunciaba que el salario mínimo iba a quedar fijado en 500 pesetas al día, cuando las centrales sindicales reclamaban 880 pesetas. Los sindicatos exigían en aquellas fechas que este salario quedara fijado en 25.000 pesetas mensuales.
La flota pesquera de altura del Cantábrico anunciaba una huelga general para esa misma semana, pese a que en la reunión mantenida con Adolfo Suárez, éste había quedado convencido "moral e intelectualmente" por la delegación de los arrantzales, según informaron estos.
Sotera gana en La Concha
La Sotera, mítica trainera santur-tziarra, se llevaba la bandera de La Concha el 12 de septiembre de aquel año, pese a quedar tercera, tras Orio y Kaiku, en la última regata. La política lo impregnaba todo entonces y los remeros dedicaron el triunfo, además de a los vecinos de Santurtzi desplazados a Donostia, al preso Javier Larena, para quien pidieron la libertad, y también reclamaron la "unidad de Euskadi".
Otro movimiento que empezaba a tomar fuerza era el de los objetores de conciencia. El miércoles 7 de septiembre protagonizaban una sentada en Donostia y se encadenaban en el Arenal bilbaino, para pedir la libertad de un detenido. Pocos o ninguno de los que contemplaban aquella protesta podrían imaginar que este colectivo, al que posteriormente se unirían los insumisos, llegarían a tumbar la mili obligatoria. |
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