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El saber no sabe de edades
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A falta de pocos días para que los universitarios vuelvan a clase tras las merecidas vacaciones de verano, una recién titulada de Deusto y un alumno de la universidad para mayores de la UPV relatan sus experiencias en las aulas.
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Si al amor no se le pone límite de edad, a los estudiantes con intención de seguir aprendiendo aunque sea después de haber dedicado toda una vida al trabajo, tampoco. Porque las ganas son la fuerza que empuja a los mayores de cincuenta años a inscribirse en las las Aulas de la experiencia, promovidas por la Universidad del País Vasco y que arrancarán sus clases a principios del mes de octubre.
De nuevo han registrado una gran aceptación hasta el punto de que "varias personas han tenido que quedarse en lista de espera", según aseguraron desde la secretaría del centro. Eso sí, los que no hayan podido formalizar su matrícula de cara al presente curso académico 2007-2008 tendrán preferencia si desean inscribirse en la próxima convocatoria.
La demanda para acudir a estas clases que se imparten "en horario de mañana" en la calle Banco de España del Casco Viejo no hace sino incrementarse con el paso de los años. En total son "alrededor de noventa alumnos por curso" los que, "divididos en dos grupos", reciben lecciones de "literatura, psicología, historia o historia del arte", demostrando que no hay edad límite para ponerse a estudiar.
A los aplicados alumnos que no hayan saciado su apetito por saber después de los tres años de formación establecidos en los planes de estudio les queda un último cartucho: otro curso más en lo que podría equipararse a los programas de postgrado.
Es una decisión que Salvador Camarón todavía no ha tomado a falta de un curso para cerrar su paso por las Aulas de la experiencia. Retomó la relación con los libros después de haber cursado Ingeniería Industrial "a principios de los años sesenta" en un ambiente "distinto de lo que se hace ahora, más formal y creo que también más educado". Recuerda cómo "era obligatorio ir a clase con corbata, levantarse cuando los profesores entraban, tratarles de usted..."
Y ellos respondían con una dedicación casi absoluta a los estudios de "alrededor de ocho horas diarias incluyendo las clases, que ocupaban mañana y tarde". Luego en casa "repasábamos lo que podíamos porque en esas asignaturas si te descuidabas un poco enseguida se perdía el hilo". Los exámenes eran punto y aparte y se pasaban, igual que ahora, con los nervios a flor de piel. "Nos forzaban mucho la maquinaria, las pruebas eran tanto orales como escritas y teníamos que responder para aprobar", afirma Salvador. Así durante "dos cursos iniciales y los cinco o seis años que duraba la carrera". Y es que había que alcanzar "cuanto antes" la tierra prometida, es decir, un trabajo que entonces sí podía considerarse estable.
Considera que hoy existen grandes cambios respecto "a los valores que se inculcan, la educación y también la metodología de trabajo", además de las motivaciones de los alumnos: "Van a hacer lo que les gusta y para nosotros la prioridad era el futuro empleo". Tampoco ayudan demasiado las expectativas depositadas por unas familias que ansían que "los hijos superen lo que ellos hicieron".
Aunque no debe generalizarse, ya que "cada uno es un mundo", según piensa Irati Fernández, que acaba de concluir su diplomatura en Educación Social en Deusto y se dispone a realizar un máster en la propia Universidad. Sí comparte que como "está claro que somos mayoría los que nos decidimos por la Universidad, no todos se lo toman con la misma dedicación".
Deusto también ofrece en su programa docente la posibilidad de ampliar estudios a los mayores en este caso de 25 años (aunque el certificado obtenido no tenga carácter de titulación oficial). Todavía no mira a tan largo plazo, pero Irati "no descartaría" esa opción.
Más bien la elegiría si se mirara en el espejo de Salvador. "Vivo con mucha más intensidad el ambiente cultural de Bilbao. Cuando voy a los museos relaciono lo que veo con lo que nos han explicado en clase y al leer un libro sucede lo mismo. Se te despierta el interés por ver más y más cosas".
Y enciman entabla amistad con el personal del centro fruto del contacto que han mantenido a lo largo de los años. "¡Te has puesto guapo para salir bien en las fotos!", saluda el bedel. "Bueno, nos vemos dentro de poco por aquí", le despide el director, José Urrutikoetxea.
"Los dos nos han ayudado muchísimo con el libro", dice refiriéndose al trabajo que les valió un reconocimiento del Gobierno vasco hace dos años. El informe que redactaron fue recopilado en un tomo que luce en la estantería de la biblioteca. Cinco meses coordinándose entre doce personas, "tarea nada fácil" para rescatar una historia del euro y de la vertebración de la Unión Europea que han remontado "hasta el siglo XIV".
"Del euro la gente sabe que ha encarecido el coste de la vida, que antes el café te lo tomabas por 100 pesetas y ahora vale 166, para nosotros no tiene precio adquirir", explica Salvador. En definitiva, que "siempre relacionamos las cosas con aspectos de nuestra vida cotidiana y para nosotros no tiene precio poder situarlas dentro de su contexto histórico".
A lo largo de los tres periodos académicos que lleva acudiendo puntual a su cita con las Aulas de la experiencia sólo se han producido otras tantas bajas entre sus compañeros de promoción, "dos debidas a motivos de salud y un compañero que lo dejó para matricularse en la Universidad a distancia, ninguno lo hizo porque estuvieran descontentos".
De lo contrario no se hubiera enterado de la existencia de esta inciciativa"a través de amigos que se apuntaron y me lo recomendaron". Y visto el bagaje de su vuelta a clase no se arrepiente "en absoluto" de seguir su consejo.
arranca el curso universitario
en corto
· Mayores de 55 años. En las Aulas de la experiencia de la Universidad del País Vasco se imparten cursos dirigidos a mayores de 50 años durante tres cursos académicos, todos ellos en horario de mañana.
· Mayores de 25 años. A ellos se enfoca la formación que puede realizarse en la Universidad de Deusto una vez concluidas las titulaciones ordinarias.
· Sin carácter oficial. Ninguno de estos dos cursos puede homologarse con los estudios oficiales, con lo que el certificado que se expide carece de otra validez que no sea la simbólica.
· Universidad a distancia. Por eso no son pocos los se matriculan en la Universidad a distancia. Junto al título destacan que la formación es más exhaustiva. |
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