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Viggo Mortensen firma autógrafos ayer en Donostia. Foto: efe |
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"Aunque nunca voy a poder ser otra persona, lo bonito es intentarlo"
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Teresa Sala
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Un ducados, yerba mate Rosamonte y una ventana abierta. Viggo Mortensen convierte la entrevista en conversación antes de que empiecen a sortearse preguntas. "Vieron la película, ¿verdad?". Su acento porteño facilita las cosas. Dice que Promesas del Este, que se estrenará el 5 de octubre, es "un buen filme", porque "da mucho para hablar y pensar". Él es Nikolai Luzhin, el chófer de una de las familias más importantes del crimen organizado de Europa Oriental. Por segunda vez, le ha dirigido David Cronenberg.
¿Diría que esta película le ha devuelto a un cine más oscuro?
No lo había pensado así. No es sólo un cine oscuro, es un tipo de cine muy diferente al Señor de los Anillos, pero yo siempre intento encontrar todas las facetas y todos los matices que pueda en cualquier personaje. No creo que sea posible conocer a otra persona o a uno mismo totalmente. La gente es muy extraña y Cronenberg es uno de los mejores observadores de la psicología humana, es casi como un científico.
¿Su personaje se ha llevado algo suyo? ¿Usted se ha quedado con parte de lo que es Nikolai?
No lo sé. Cuando actúas siempre utilizas tu cuerpo, tu cara, tu voz y tu mente. Y tu punto de vista entra, inevitablemente, en lo que estás haciendo. Aunque nunca voy a poder ser otra persona, lo bonito es intentarlo; mirar al mundo y reaccionar de una forma que tiene que ver con adaptarse al punto de vista de otro. Eso es lo que más me divierte. Aprendo cosas que, por pereza o por no tener la oportunidad, no aprendería. Voy a lugares a los que nunca habría ido, como un pueblecito ruso que visité, donde observé a las personas. Se trata de prestar atención de una forma no habitual. Darse cuenta de por qué se ríen, cómo comen la sopa, por qué me mira así ese niño, por qué caminan tanto.
Además de visitar Rusia, ¿cómo se documentó?
Antes de viajar ya había aprendido lo que tenía que aprender para hablar en la película en ruso y en inglés con cierto acento fuerte soviético. Estaba más o menos listo para rodar, pero cuando llegué a Rusia pude encontrar mejor el tono del personaje y vi muchas cosas que no se pueden escribir. A mí me gusta prepararme a fondo, igual que a David, después tirarlo por la ventana un poco y contar con ello con el subconsciente. Tienes que contar con lo que has hecho y pensar que va a estar ahí. No hay que preocuparse si te has preparado bien.
Al prepararlo tan a fondo, ¿no le cuesta desprenderse del personaje en la vida real?
A mí me gusta. Entiendo que haya actores a quienes les cuesta separarse de los personajes después de haberlos preparado a fondo, pero a mí no me molesta. Al llegar a viejos vamos a olvidar muchas cosas: ¿por qué tener prisa para olvidarse de algo que te ha enseñado cosas? Yo nunca tengo prisa.
La escena de violencia en la sauna, en la que aparece desnudo, es muy cruda.
David se toma muy en serio la violencia y sus consecuencias. No es una cosa bonita, es algo terrible y, por eso, muy seria. Lo que yo no quiero es que esa escena destaque por razones incorrectas, no quería que no pareciera tan real como el resto de la película y por eso decidimos que la rodara desnudo. Por razones obvias, yo sabía que no podría cubrirme el cuerpo y que iba a dolerme un poco. Pedí que cuánto más rápido la rodaran mejor, y él es muy eficaz. No pensé demasiado en el hecho de estar desnudo, aunque a veces sí me sentí un poco raro, vulnerable e incómodo, pero no más de lo que el personaje tenía que sentirse. La película trata más sobre la posibilidad de algún tipo de violencia que sobre la violencia misma. La escena es dura, pero es necesaria, el personaje aprende y el público también.
¿Es más cómodo rodar este tipo de escenas con Cronenberg?
Estoy totalmente de acuerdo en trabajar ese tipo de secuencias con David. Los directores en general, cuando muestran la violencia física protegen al espectador, crean un velo, una protección que tiene que ver con la forma de usar la cámara. Estéticamente, ellos tienen una preocupación que no tiene que ver con lo que es la violencia, porque la violencia es terrible y tiene unas consecuencias mentales y físicas terribles. David la muestra como es porque lo toma en serio, yo creo que es uno de los directores éticamente más responsables y honestos. Hay pocos minutos de violencia en la película, pero tiene impacto porque no hay protección, se muestra tal y como es.
También es una película que plantea muchas preguntas.
Cuando se hace una película bien, da mucho para hablar y pensar. La gente me ha dicho cualquier cosa de este filme, y que quieran decir algo significa que les interesa. Lo bueno que ocurre con Una historia de violencia (2005) y con Promesas del Este es que cuando acaba la película tienes muchísimas preguntas, y muchas ideas también. No tienes respuestas, yo no las puedo dar, y David, como director y artista respeta al público y tampoco da ninguna respuesta. Te deja con muchas preguntas y con ganas de ver la película otra vez. En mi opinión, eso quiere decir que es una buena película.
¿Últimamente se ha sentido tentado a participar en algún proyecto latinoamericano?
Ha habido algunas propuestas pero no he tenido la oportunidad de hacerlas. Como hablo el castellano así sería más fácil hacerlo. Me gustó mucho trabajar en España, me gusta la forma de rodar, de divertiste un poco mientras se trabaja. Aunque no sea latino, Cronenberg es un director muy inteligente y muy creativo, pero también muy relajado. Se toma en serio el trabajo pero también se vive mientras dura el rodaje y lo pasamos bien con él, por eso repite el equipo constantemente.
la frase
"Cronenberg muestra la violencia tal y como es, es uno de los directores más honestos y responsables" |
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