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madrid. Jorge Ramos, acusado de arrojar a Miriam Alonso a las vías del metro en 2005, desarrolló dos años antes de cometer los hechos "una trama delirante en la que creía ser el hijo de Dios y tener la misión de matar a una persona para salvar al mundo", explicó ayer una de las forenses que le examinó. La experta recalcó que los hechos guardan "relación directa con la enfermedad", por lo que está internado en el hospital psiquiátrico penitenciario de Fontcalent (Valencia). La fiscal pide que se le aplique una circunstancia atenuante de la responsabilidad criminal por una anomalía psíquica, motivada por su enfermedad. Su madre declaró que conoció la enfermedad en 2006, aunque reconoció que recibía tratamiento por depresión desde 2004 y que, cuando sucedieron los hechos había dejado de tomarla a instancias de su médico. >europa press |