cUANDO Andy Warhol reivindicó el derecho de cada ciudadano a disfrutar de 15 minutos de gloria no podía llegar a advertir que, varias décadas después, iba a existir una plataforma que lo hiciese posible de forma masiva. Youtube, con la posibilidad de subir vídeos a la red de forma gratuita, y una tecnología cada vez más asequible, han supuesto la democratización casi absoluta del concepto. De este modo, personas anónimas pasan a convertirse en estrellas mediáticas. Fugaces en muchas ocasiones, pero con una dimensión que ni el precursor del pop-art pudo llegar a advertir. Y así, alguien como José María Cerezo, un jubilado iruindarra de 85 años, puede llegar a convertirse en el Señor Cerezo, un fenómeno de masas que pasa de bailar en casa para mantenerse en forma a aparecer en el programa de Andreu Buenafuente convertido en parte del show. Y, a tenor de sus palabras, sólo es el principio.
"Tengo 85 años para hacer 86, soy de la calle de la Merced y esto no lo había hecho nunca". Nacido en Iruñea hace más de ocho décadas, hasta hace menos de dos años José María Cerezo no tuvo el menor contacto con el mundo del espectáculo. Dedicado toda su vida a trabajar como agente de compras, recuerda que sus únicos pinitos musicales los realizó en los bailes que, hace más de 30 años, realizaba el Casino, del que es socio desde hace 59 años. "A una sala de fiestas no he ido en mi vida", sentencia. La razón por la que empezó con las danzas fue como una forma de gimnasia. Hasta que apareció su sobrino y su cámara de vídeo. El primer paso hacia la fama.
vídeo premiado No sabía nada. Él bailaba en casa, "con un casete o un DVD", pero un día su nieto pasó por ahí y le hizo algunos planos. Después lo presentó al Concurso para Jóvenes Talentos. Y ganó. Había nacido el Señor Cerezo.
Los vídeos de Youtube dieron paso a entrevistas en Radio Euskadi, Canal 6 y su reciente aparición en el programa de Buenafuente, en la Sexta, el pasado jueves, lo que ha supuesto una consagración. "Me para más gente desde que estuve en Barcelona". Curiosamente, un imprevisto, como la faringitis que ha aquejado al conductor del espacio durante los últimos días ha permitido que el lunes se repitiese la última emisión, en la que estuvo el Señor Cerezo. Pero él no muestra abrumado por la incipiente fama. "En principio no esperaba nada, porque no lo sabía, pero ahora hay que ir poco a poco. Una cosa es lo que se quiere hacer y otra lo que se puede, o a lo que se llega", señala.
'el abuelo bailón' "Me encontré a una conocida que me preguntó si era yo el del programa, porque no se lo creía. Yo antes, no es que fuese introvertido, pero no era como soy ahora". Las visitas a sus vídeos llegan al medio millón. Y en la página www.sergiosanmartin.com, donde pueden verse las grabaciones, es posible hasta adquirir merchandising con la palabra baduyurefo, una de sus apariciones más visitadas en las que, micrófono en mano, asalta a diversas mujeres por las calles de Pamplona preguntándoles por una misteriosa palabra que no quiere decir nada.
Cuando le preguntan por los admiradores, Cerezo se ríe. E incluso intenta responder a algunos de los mensajes que le llegan a través de internet. "Al principio parece que uno hacía tonterías, la gente se lo tomaba a chirigota, tomándote el pelo, pero luego lo van aceptando. Por ejemplo, lo de baduyurefo, que para mí era una tontería, y sin embargo, ha gustado. Hasta Buenafuente le puso ese nombre al programa". Aunque, lógicamente, no todas las críticas son positivas, algo que no le preocupa. "Hay a gente que lo del baile no le ha gustado, pero hay gente para todo. En la familia, antes les parecía una tontería pero ahora ya van entrando".
una especie de 'jane fonda' Extrovertido y sencillo, destaca los beneficios que su saludo ha obtenido de este trasiego mediático. "Hace cuatro o cinco años empecé a andar mal de la memoria y también físicamente, empecé algunos cursos pero los tuvo que dejar porque no llegaba. El año pasado me apunté pero los dejé porque suficiente gimnasia hago con esto". En cierta medida, un ejemplo de vitalidad para otras personas de edad avanzada a las que recomienda "actividad". De hecho, popularizar esta gimnasia es uno de sus proyectos para el futuro. Una especie de Jane Fonda para el jubilado. Pero hay más, aunque prefiere no desvelarlos. "Conforme me vaya encontrando mejor haré más cosas", asegura. El humor es otro de sus objetivos. Pero "poco a poco". "Y si no llego a más éxito, pues queda el recuerdo", considera. "Que me quiten lo bailao, porque yo, disfruto mucho". Quién sabe. Por el momento es una incógnita saber si José María Cerezo sabrá consolidarse o si, en unos meses, el público le recordará a modo de hitos fugaces como ¿Quién me pone la pierna encima? |