Donostia. La Bodega Donostiarra, uno de los establecimientos más emblemáticos del barrio de Gros y de toda la capital gipuzkoana, situado en la calle Peña y Goñi, cerrará sus puertas a finales del próximo mes tras casi ochenta años de existencia, cuando los socios Ibarrolaburu y Suso la pusieron en marcha en 1928.
Después de ser regentada por Cecilio y, más tarde, por Eladio Marañón, Miguel Mendinueta se hizo cargo del negocio y se propuso mantenerlo tal como lo encontró, para dar el mismo servicio que siempre había dado aquella casa. Eso sí, mejorando la calidad de la oferta. Ésa ha sido toda su filosofía durante treinta y un años al frente del local, que ha mantenido imperturbable su estructura y su diseño desde entonces.
Así fue como en la barra de la antigua bodeguilla comenzaron a aflorar los encurtidos, las populares gildas, el bonito en escabeche, las anchoíllas o las delicias de mayonesa que Pili, la mujer de Miguel, prepara al momento en la cocina. Jamones, chorizos, lomos y embutidos cuelgan permanentemente en La Bodega.
En ningún otro lugar se puede encontrar el encanto de los platos de vinagre a base de bonito, las guindillas tiernas -que el propio Miguel compra a los caseros de Aguinaga-, la cebolla y las anchoíllas en aceite, o el famoso Induráin, que lleva ese nombre porque el pincho, visto de perfil, recuerda a una bicicleta. Pero todo en la vida llega a su fin, y Miguel y Pili se jubilan. Los hijos no han querido continuar con el negocio familiar y a finales de octubre la famosa y antigua bodeguilla dice adiós. Además de cientos de turistas y donostiarras, por ella han pasado políticos como Josu Jon Imaz, Odón Elorza o María San Gil; jugadores de la Real, como Alberto, López Rekarte o Satrustegi. Y otros clientes asiduos: Arzak, Martín Berasategui o Gorka Arrese.
El propietario del establecimiento, Nicolás Suso, que ya ha recibido numerosas solicitudes para regentar el negocio -hasta de Bilbo y Gazteiz-, afirma que el local sufrirá diversas reformas, como la ampliación del almacén. Es posible que en enero se vuelva a ver abierta la famosa Bodega Donostiarra. |