mungia. Se han ido de boda vasca, de bautizo antiguo, de potes con Lauaxeta y, ahora, se suben al tren. Lo hacen 113 años después de la llegada de la locomotora a la anteiglesia un 9 de julio de 1894, momento histórico que recrearán, precisamente, los Lorejokoak de Mungia de este año, que se celebrarán el próximo día 28 de octubre con una novedad, la recreación de una merienda-romería antigua la víspera, el sábado, en Matxin.
Mungia se prepara para el que es uno de los festejos más populares, coloristas y participativos que celebran los vecinos a lo largo del año, los Lorejokoak, que ya tienen domingo, fecha tradicional en la que se festejan, el próximo 28 de octubre. El tren será el protagonista de la edición de 2007. Los mungiarras recrearán su llegada hace 113 años, el 9 de julio de 1894, con lo que volverá a parar en una estación y los pasajeros que quieran subir deberán adquirir un billete, sin precio, y montarán, pues el tren efectuará viajes durante el día. Todo ello en un barrio, el de la Estación de Mungia, recreado al detalle con todos los personajes y situaciones de la época que trasladarán a Mungia más de un siglo en el tiempo.
El escenario del día será este barrio de la Estación, a la entrada de la localidad, no el de la víspera, novedad de la edición de los Lorejokoak de este año. De este modo, la fiesta se refuerza con un días más de programación, el sábado 27 de octubre, en el que se recreará otra popular estampa, una merienda-romería al más puro estilo de antaño.
También ataviados de aldeanos, los mungiarras asistirán con sus cestas de merienda a una romería que se celebrará en Matxin y no en los jardines de Torrebillela como estaba pensado en virtud de que el mal tiempo pudiera entorpecer el acto festivo. La concejala de Cultura en el Ayuntamiento de Mungia, Mirembe Bilbao, explica cómo la celebración de un día más de fiesta responde "al apoyo al comercio y la hostelería que el Consistorio quiere expresar, además de ser una manera de entrar en ambiente".
de boda y de bautizo Como Dios mandaba, con exorcismo y saliva incluidos, los mungiarras recrearon todo el ritual que conllevaba un bautizo en el Mungia de hace cien años en el marco de la jornada de los Lorejokoak del pasado año.
La espectacular representación, que se celebró a mediodía, fue el acto central de la edición, que tuvo como acto vespertino estrella un desafío de bertsos de balcón a balcón entre Xabier Amuriza y Jon Elortza. En realidad, fueron dos representaciones, entre los muros que quedan de Santa María a las doce del mediodía, de un herrikoa y de un baserrikoa, un bautizo de ricos y otro de pobres, cada uno con su particular recorrido.
Con alegría, porque la conmemoración del centenario de su nacimiento en 2005 revivió, también, el fantasma de su tragedia, los vecinos de Mungia recordaron a un Esteban Urkiaga Lauaxeta "feliz" en aquella edición. El municipio donde residiera el poeta se trasladó un siglo en el tiempo para recrear un día en la vida de 1905.
Una colorida jornada de época en la que no faltó ni una sola estampa de las que, con seguridad, viviera el escritor: desde la tradicional euskal-eskontza, hasta los desafíos de bertsos entre balcones, pasando por las charlatanerías de feria, las meriendas de las castañeras, las historias de las lavanderas a pie del Butrón, las travesuras en la escuela del pueblo, los tragos en la taberna del barrio,... y un sinfín de escenas y personajes más, en medio de una gran fiesta que se prolongó durante todo el día.
La llamada de la txalaparta, puntual, a las 10.00 horas, abría la mañana bajo la amenaza de la lluvia, que finalmente no deslució los actos y ropajes de época que se vistieron a lo largo del día, el telar, la escuela e infinidad de dependencias al más puro estilo de antaño. Y entre vendejas, juegos y animaciones teatrales y musicales varias, a las 12.30 horas arrancaba un desfile de trescientas personas representando una tradicional euskal-eskontza, uno de los actos más espectaculares, como lo será, con seguridad, la inminente llegada del tren. |