Recién proclamado campeón Estatal de Culturismo en la categoría Masters, Iñigo Ortiz de Mendibil regresa con la moral por las nubes. Ahora encara el asalto a los mundiales de Barcelona y Budapest. Para él, el mero hecho de acudir al campeonato es ya todo un sueño. bilbao. Con un palmarés envidiable, el culturista de 47 años reconoce que la clave de su éxito reside en la buena alimentación y la rigidez en su metodología de trabajo. Se considera a sí mismo como una persona tímida y seria. Su constancia en este deporte le ha llevado a sobreponerse de una operación de rodilla y a una década de entrenamiento para volver con un nuevo título bajo el brazo.
¿Cómo comenzó en el culturismo?
Era jugador de hockey sobre hielo y una persona menuda. Al ser escogido con 17 años para jugar en la selección junior, decidí empezar a hacer un poco de pesas. El gimnasio era parte de la preparación para mi deporte, y una vez que se cerró la pista de hielo de Artxanda, el hockey desapareció en Bizkaia. En ese momento decidí meterme en este mundillo.
¿Su familia, deportista, le marcó el futuro?
No, al revés. Mi padre fue árbitro de fútbol y mi madre es campeona estatal de golf y aunque parezca mentira, en casa siempre he hecho lo contrario que los demás. He llegado a ir obligado a una Copa de Europa de Naciones.
¿Cuánto tiempo le dedica al entrenamiento?
Si no estoy en competición, unos cinco días a la semana alrededor de hora y media, y los sábados y domingos hago un entrenamiento aeróbico. Pero para preparar una competición comienzo meses antes y entreno dos veces diarias y por lo menos, las diez o doce últimas semanas antes, realizo tres sesiones al día.
¿Cómo ha vivido este último título?
Para mí ha sido un sueño. Pero más que por ganar, por los comentarios que levanté en Benidorm, por parte de los jueces y los organizadores. Lo que más ilusión me hizo fue ser seleccionado para acudir al Mundial no sólo en la categoría Master, sino también en la Senior. Esto me ha levantado mucho la moral en estos momentos.
¿Cómo se ve en los próximos mundiales de Barcelona y Budapest?
Si los jueces me han seleccionado será porque confían en que puedo hacer un buen papel. Y para mí ya lo es ir en una categoría en la que por edad no me corresponde. Mi ilusión es haber sido seleccionado, y no me quiero crear ninguna presión.
¿Cómo ve a los jóvenes que practican este deporte?
Quieren correr mucho y hacerlo todo en dos años. Y esto puede exigir una preparación de unos diez años. Cuando se lo digo a la gente se echa las manos a la cabeza. Pero simplemente aconsejo a los que empiezan que no tengan prisa, que entrenen bien y cuiden su salud. La competición no debe ser algo más que un colofón. No hay caminos saludables para llegar antes.
¿Realiza una dieta específica?
Mi alimentación es el 90% del culturismo y, por tanto, es diferente a la de cualquier persona, a nivel económico y de calidad. Supera con creces a la de cualquier otro deportista de élite. Un fórmula 1 no puede ir mañana a repostar la gasolina más barata que puede haber en el mercado.
¿En qué medida le preocupa su físico?
En mi caso esta preocupación hace referencia a mi salud, no a mi aspecto. Se trata de retrasar un poco nuestro deterioro.
¿Existe un auge por el culto al cuerpo?
Yo creo que es una moda. Pero hay que tener en cuenta que cada vez hay más habitantes y más gimnasios. Pienso que es porque la gente entiende que tiene que hacer un poco de ejercicio para llevar una vida saludable.
¿Se mira mucho al espejo?
No más que cualquier otra persona. Lo justo. Soy una persona tímida y no creo que me mire más que una persona normal. Normalmente utilizas el espejo como un arma donde comprobar los progresos de tu entrenamiento.
¿Qué consejos daría a la gente que comienza?
La gente reclama encontrarse y verse mejor, es decir, una buena forma física en general. El consejo que suelo dar es que se cuiden de lunes a viernes y el fin de semana hagan una "vida normal". Siempre sin llegar a obsesionarse, porque yo no trabajo con competidores, sólo trabajo con gente de la calle que buscan como recompensa encontrarse mejor consigo mismo.