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"Tenemos la mentalidad pueblerina de no ser nadie"
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Barea reflexiona sobre las artes escénicas
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Elene Arrazola
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EL actor y director Ramón Barea (Bilbao, 1949) no ha parado de atender a los medios desde que comenzó el Zinemaldia. Durante estos días se han presentado dos películas en las que ha participado, Cosmos y Siete mesas de billar francés, y, además, esta mañana dará a conocer su último trabajo, Nos sentamos a hablar, un documental en el que repasa la situación actual de las artes escénicas de Euskal Herria. La cita es a las 13.00 horas en el Kursaal.
Hoy presenta su último trabajo. ¿Qué puede decir sobre él?
Acabo de terminar este documental que saldrá a la venta en DVD. Más que otra cosa, Nos sentamos a hablar es un trabajo militante que aporta un diagnóstico de las artes escénicas en Euskal Herria. Para ello hemos entrevistado a políticos y hombres de la cultura que aportan su opinión. Nos centramos en el teatro y la danza tomando Bilbao como paradigma de la situación.
Muchas presentaciones en poco tiempo. A su favor cuenta que no se tendrá que trasladar lejos.
Los nervios siempre te traicionan y es difícil relajarse. Lo de estrenar en casa tiene su cosa pero, a veces, los de casa son los peores. Nadie es profeta en su tierra.
¿A qué se refiere?
A veces suele darse una especie de menosprecio con los trabajos de aquí. Pero es paradójico porque los festivales provocan una admiración por las películas de fuera y a veces, los de casa son un incordio. Yo ahora estoy en Cosmos, de Diego Fandos, y Siete mesas de billar francés, de Gracia Querejeta, y sólo algunos medios que deberían potenciar el cine vasco se han interesado. Nos falta glamour. Un festival debería potenciar las cosas que se están haciendo aquí. Parece que tenemos una mentalidad pueblerina, como si lo de cerca fuera lo que menos apreciamos.
¿Cómo ve la situación del cine vasco?
Se están haciendo cosas. Cuantitativamente parece que está subiendo, pero se tiene que invertir más tiempo y preparación en las cosas que en las que se cree. Se impulsan proyectos, pero es como si no se apostara definitivamente por algo. Está demostrado que hay una cantera extrañísima de directores vascos y no está claro de dónde proceden porque no salimos de una escuela de cine, como creen los de fuera. Creo que no se aprovecha ese potencial que tenemos en casa. No es maldad, es la mentalidad pueblerina de que aquí nadie es nadie y da mucha rabia.
Después de muchos años, Xabier Elorriaga y usted se han vuelto a encontrar en 'Cosmos'.
Estuvimos juntos en La vida de Mikel (1984), La fuga de Segovia (1981) y más trabajos, pero no habíamos actuado juntos desde hace tiempo. Casi empezamos juntos y ha sido volver a reunirnos. Te sientes cómodo.
Iñaki, su personaje 'Comos', vive un calvario cuando lo secuestran. ¿Ha sido difícil interpretarlo?
A mí me gusta mucho el personaje del guión. Se trata de un hombre encerrado que se preocupa de un cosmonauta que está olvidado en el espacio. El personaje está bien escrito y se percibe perfectamente el síndrome que padece Iñaki después del secuestro. El trabajo ha sido buscar en el propio sentimiento de soledad para compartirlo con el personaje.
¿Se han cumplido sus expectativas?
Creo que sí. Había mucha gente en el primer pase y en el coloquio se quedó prácticamente todo el público. Son datos importantes, sobre todo, si tenemos en cuenta que en el Zinemaldia hay muchas ofertas entre las que poder elegir. Además, nosotros no somos glamourosos para atraer al público. |
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