bilbao. El Museo Guggenheim Bilbao ha adquirido la escultura del artista Jorge Oteiza titulada Homenaje a Leonardo, realizada en 1958. Esta obra se sumará a las cuatro obras del artista guipuzcoano que ya forman parte desde 2005 de la colección propia de la pinacoteca bilbaina. Tal y como informó ayer el Museo Guggenheim, Homenaje a Leonardo, también conocida como Homenaje a la Anunciación de Leonardo, pertenece a la última etapa del artista, antes de que abandonase la actividad escultórica, conocida como Obras Conclusivas. La pinacoteca no ha detallado el coste de la adquisición.
La pieza está elaborada en hierro forjado y es de pequeñas dimensiones. Forma parte, dentro de esta etapa, de la serie conocida como Cajas Metafísicas, considerada por los especialistas de arte como una de las más representativas y significativas de la obra del escultor oriotarra.
En estas obras, de marcado carácter religioso como lo denotan sus títulos, "la escultura es el vacío interior, el apeiron, indefinido e invisible, que se esconde, apoyándose en la chapa, para proteger su parte más débil como el escultor en su agujero", según palabras del profesor de Historia del Arte de la UPV Pedro Manterola
"latas vacías" El propio artista definía sus Cajas Metafísicas como "las latas vacías con las que me he alimentado", según recogía el citado Pedro Manterola, estudioso de la obra de los grandes escultores vascos del siglo XX (Oteiza, Chillida, Basterretxea, Mendiburu), en su artículo La pasión de Jorge Oteiza realizado para el Premio Manuel Lekuona, de Eusko Ikaskuntza.
Las Obras Conclusivas, realizadas entre 1958 y 1959, constituyen "el núcleo experimental del trabajo de Oteiza y el que se considera que ha tenido mayor repercusión e importancia en el contexto de la escultura moderna y más concretamente la escultura minimalista", señala el Museo Guggenheim.
"Dentro de esta gran familia experimental, la serie Cajas Metafísicas, realizada en base a maquetas y modelos anteriores, se compone de obras formadas por dos triedros, uno fijado a una base de mármol y el otro ligeramente desplazado, receptáculos que se abren y se cierran, manifestando su espacio interior como una palpitación, como una respiración de gran contenido espiritual", concluyen desde la pinacoteca.
Esta nueva pieza se sumará a las cuatro esculturas que este museo de arte moderno y contemporáneo ya posee de uno de los escultores vascos más reconocidos internacionalmente y que son las tituladas Construcción vacía con cinco unidades Malevich curvas, de 1957; Hillargia, del mismo año; Ensayo de desocupación de la esfera, de 1958, y Caja vacía con gran apertura, también de 1958.
Considerado como uno de los pioneros de la escultura abstracta, Jorge Oteiza pasa a la historia del arte de este siglo por sus logros escultóricos y por sus reflexiones teóricas entorno al espacio. Su obra combina lo arcaico con lo vanguardista, y en ella empleaba tanto la piedra como el hierro. |