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"En la vida real tampoco está mal introducir humor en el drama"
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Querejeta intenta 'deshacerse' del padre en la película 'Siete mesas de billar francés'
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Juan G. Andrés
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UN periodista preguntó ayer a Elías Querejeta si no le preocupa la "obsesión cinematográfica" de su hija Gracia por matar al padre. "No es una cuestión mía, sino de Freud", respondió con sorna el productor hernaniarra. Y es que Siete mesas de billar francés, título con el que la cineasta regresa por tercera vez a la competición donostiarra, arranca con la muerte del padre de Maribel Verdú, cuya amante está interpretada por Blanca Portillo.
Ambos personajes deciden asumir el ruinoso negocio de la sala de billares que regentaba el fallecido, cuyos actos pasados condicionarán, y de qué manera, los acontecimientos del presente. "Por eso no es tanto matar al padre, sino que los personajes tratan de deshacerse del muerto y seguir hacia adelante". Maribel Verdú lo explica de otro modo: "A veces hay que dejar la mochila del pasado en un rinconcito. Hay cosas que no deben condicionarte toda la vida".
unas gotas de humor Así, el peso dramático de la cinta se ve aligerado por los momentos de humor que protagonizan los personajes de Ramón Barea, Enrique Villén, Raúl Arévalo y Jesús Castejón, que cumplen con el objetivo de la directora de "restar drama" a ciertos instantes de un filme "pegado a la realidad" donde también hay situaciones tragicómicas. "Aunque sea complicado, no está mal poner sentido del humor e ironía al drama en la vida real y en el cine", aseveró.
Gracia Querejeta, que ha escrito el guión junto a David Planell, eligió el mundo del billar porque "es muy cinematográfico". Aunque la historia podría haberse ubicado en otro universo, ambos guionistas creyeron que el reto para los personajes era mayor si trataban de levantar un negocio -el de los billares franceses- que está "casi desaparecido".
Además, también les interesó ese marco porque el billar "es un mundo extraordinariamente masculino para estar dirigido por mujeres". "En la película, sin embargo, no hay lucha de sexos. No nos interesaba para nada entrar en ello, sobre todo porque los hombres del filme tienen claro desde el princpio que el liderazgo lo llevan ellas", añadió.
las actrices Maribel Verdú confesó que su personaje es el más difícil que ha interpretado nunca aunque tiene "muchísimo que ver" con ella. De hecho, en un primer momento declinó la oferta de Gracia Querejeta intimidada, entre otras cosas, por la presencia de Blanca Portillo en el reparto. Al final aceptó y se dejó "el alma y el corazón" en la película. Y se dio cuenta de que jamás había trabajado "con una actriz tan generosa". "Si uno está bien en una película es gracias a la mirada de quien tienes enfrente.
Preguntada por la naturalidad que desprende su interpretación, Blanca Portillo aseguró que en Siete mesas de billar francés no dice "ni una sola palabra que no esté escrita en el guión", porque es respetuosa "con la gente que escribe tan bien".
Ramón Barea, por su parte, destacó la "enorme delicadeza" con la que dirige Gracia Querejeta, virtud que también alcanza a los personajes. |
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