gasteiz. El curso recién estrenado es el primero en el que se implanta el currículo vasco, es decir, los nuevos contenidos que deberán aprender los escolares durante la enseñanza obligatoria. Entre otras novedades, docentes y estudiantes tendrán que cambiar el chip y empezar a hablar de competencias, en lugar de las materias o asignaturas de toda la vida. Sin embargo, los libros de texto que los alumnos guardan, desde el 9 de septiembre, en sus pupitres aún no han sido renovados ni adecuados al cambio. Es más, el decreto que regulará esta reforma todavía no ha sido aprobado por el Gobierno vasco y no verá la luz verde hasta mediados de octubre, en el mejor de los casos.
Son las previsiones del consejero vasco de Educación, Tontxu Campos, que ayer compareció en el Parlamento vasco para explicar los pormenores del currículo vasco que ya están obligados a aplicar todos los centros escolares de Euskadi, pese a estar aún pendientes de su aprobación.
Se trata de un trámite más formal que efectivo, ya que el Gobierno vasco dio por cerrado el plazo de aportaciones al decreto en agosto y, de hecho, ya ha colgado en su web los nuevos contenidos educativos.
Esta premura fue precisamente la que le costó un tirón de orejas al Departamento de Campos por parte del Consejo Escolar, que censuraba la "excesiva urgencia" con que se implantaría el nuevo decreto, a su juicio, sin la formación específica del profesorado.
En cambio, el consejero aprovechó su comparecencia en la Cámara para poner datos sobre la mesa que demostraran lo contrario. Se refirió a los cursos que se impartieron en verano para adelantar las novedades del currículo a los docentes. Asimismo, las nuevas competencias que exigirán a los estudiantes serán explicadas en otros cursos específicos que se desarrollarán a lo largo del presente curso, dentro del plan de formación Garatu.
En cuanto a la adecuación de los libros de texto a esta reforma, Campos se limitó a anunciar que el presupuesto del Gobierno vasco para el año que viene "contemplará un incremento en las ayudas para las editoriales" con el fin de recoger los nuevos contenidos que, según reconoció al término de su comparecencia, aún no están contemplados en los libros de este año.
Sin embargo, no fueron los plazos los que centraron las críticas de la oposición al decreto de Educación, sino más bien su contenido. En la misma línea que la expresada en anteriores ocasiones, desde EHAK, lamentan que el nuevo currículo "no sea propiamente vasco". Un argumento que justifican con las referencias en la enseñanza básica a la inclusión de la autonomía vasca en el Estado español o a la composición de Euskadi por tres provincias.
Opinan todo lo contrario los representantes del PP que censuran el proyecto por considerar que "adoctrina a los niños en el nacionalismo y no respeta el derecho de todos a escolarizarse en su lengua materna". Por todo ello, el parlamentario 'popular' exigió "que archive este currículum en los sótanos del Gobierno vasco".
También la alusión al euskera como lengua vehicular en la enseñanza provoca dudas en el grupo socialista. Por esta razón, su parlamentaria Isabel Celaá pidió a Campos que "espere al debate lingüístico" y asegure que la mención al nivel B2 para euskera "es sólo orientativa y no obligatoria". "Están preparando un menú que no todos queremos digerir", concluyó a falta sólo de dos semanas para que el Gobierno vasco apruebe el nuevo currículo vasco. |