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Mesa de redacción
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Menos chistes
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Enrique Santarén
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los empresarios vascos deben estar aún partiéndose de risa, con la mandíbula rota de tanta carcajada, por el graciosísimo chiste que soltó ayer el "que dice ser filósofo" -un saludo, Nicola Lococo-, y a fe que lo es, Don Fernando Savater, "ideólogo" de Unión, Progreso y Democracia (UPD), el nuevo partido que se ha inventado junto a la cada vez menos pizpireta Rosa Díez. Dice Don Fernando, cuestionado por cómo van a sufragar los gastos de una campaña electoral, que habían pensado en "ponerse una capucha y mandar cartas de extorsión". Es que, claro, en el País Vasco, nos dice, eso funciona y ni al que pide ni al que da les pasa nada por ello. Ja, ja, ja. Si esto fuera internet, aquí debería escribir un punto y coma, un guión y cerrar paréntesis para hacer un emoticono de esos que tanto molan. El nombre de un partido es indicador de su propia naturaleza e intención. Veamos qué nos presenta UPD. Unión. ¿Qué unión? La verdad es que antes de nacer ya ha desunido bastante, incluso a quienes les han venido jaleando. Deben querer decir Unidad, la de siempre, la de la patria, la Grande, la Unida. Progreso. Hombre, si su planteamiento es progresista, si situarse, por muchas apelaciones a la ciudadanía que se hagan, en un modelo más cercano a los Reyes Católicos que a la Europa del siglo XXI es progreso, uno se pide el Regreso -entiéndanme: ellos creen que lo de los derechos históricos es una "antigualla"-. Democracia. Es la palabra fetiche. No hay discursito en el que el vocablo no aparezca en sus diversas versiones unas tres veces cada línea y media. El problema es que Savater y Díez creen que somos menores mentales. Apelan contínuamente a hacer "pedagogía democrática". No, señores. No necesitamos "pedagogía". Eso está bien para los niños. Dennos ejercicio pleno de la democracia. Y, por favor, menos chistes. Duelen. |
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