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Alejandro Valverde, en una imagen de archivo, podrá finalmente disputar el Mundial. Foto: archivo |
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Mundiales de Stuttgart La previa
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Luz verde para Alejandro
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Di Luca, bajo sospecha, y Bettini, que no ha firmado la carta de la UCI, podrían perdérselo.
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Alain Laiseka
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Bilbao. A las 18.05, luz verde para Alejandro, billete para Stuttgart, para el Mundial, para su carrera deportiva, sellado en Lausana. Un suspiro seco, de libertad, y al final un poso de rabia. "¿Qué le diría a McQuaid? Me lo reservo para mí". El murciano puso a templar la euforia en el reducto de la selección estatal elite en Barcelona, desde donde hoy partirá rumbo a su hotel de concentración en Stuttgart. Allí estarán todos, Freire, Samu, Sastre, Barredo, Beltrán... y Alejandro Valverde. El ciclista murciano obtenía a esa hora, a las 18.05, el visto bueno del juez único del Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS), Quentin Byrne-Sutton, para ser de la partida en la prueba de fondo en ruta. Victoria parcial. Queda guerra.
Un escueto "vamos a aceptar la decisión. Valverde va a estar en los campeonatos mundiales" con firma de Pat McQuaid y membrete de la UCI, certificaba la decisión del TAS. Derrota aceptada, aunque a regañadientes, del máximo organismo del ciclismo mundial. Repliegue de tropas temporal. Retirada cargada de amenaza. Hasta luego. Porque el máximo mandatario de la UCI recalcó que mantiene su opinión sobre el corredor, que Valverde podrá correr el Mundial, sí, pero que para ellos nada ha cambiado, que el ciclista sigue estando vinculado, como antes de que el TAS resolviera a favor del murciano, a la Operación Puerto.
Al suspiro de Valverde se sumaron más, hasta formar un coro. La Unión Ciclista Internacional, en ese repliegue de tropas, liberaba más rehenes. Así, el australiano de Oiartzun Allan Davis y el checo René Andrle recibían poco después el visto bueno para que disputen el campeonato del mundo de fondo en carretera. Beneficios colaterales. En su sentencia, el TAS no dio fundamento jurídico alguno para sustentar su decisión, aunque avanzó que lo proporcionará en los próximos días.
Italia toma el testigo El respiro que se toman la selección estatal y Valverde se convierte en huracán para la escuadra italiana, con Bettini en el disparadero después de que la televisión alemana divulgara que fue él el que facilitó las sustancias prohibidas a Patrick Sinkewitz.
El italiano no ha firmado el compromiso antidopaje de la UCI, por lo que la ciudad de Stuttgart, organizadora de los mundiales, amenazó ayer con luchar para que no pueda correr el próximo domingo. Sin embargo, Enrico Carpani, portavoz de la UCI, recalcó que no ve problema alguno en que Bettini participe en la prueba de fondo. "Su firma sería bienvenida, pero no es vinculante", dijo.
También pende de un hilo la participación de Danilo di Luca. El ganador del pasado Giro tampoco cuenta con el beneplácito de los organizadores del Mundial después de que el corredor autorizase a la UCI la entrega al Comité Nacional Olímpico Italiano (CONI) de los valores que dio en un control antidopaje en la etapa del Giro que acabó en el Zoncolan para que puedan ser comparados con otros realizados. |
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