Desde 1997, el Zinemaldia consagra una jornada al Día del Cine Vasco, en homenaje a la creación de la industria cinematográfica autóctona. Ayer su protagonista fue el compositor Alberto Iglesias, que recibió, en una gala celebrada anoche en el hotel María Cristina, el premio Amalur, un galardón destinado a reconocer "la trayectoria de una personalidad relevante del mundo audiovisual vasco".
El donostiarra, reclamado por Pedro Almodóvar y Julio Medem, entre otros cineastas, ha obtenido siete Goyas a lo largo de su carrera. El Premio Ibaia, concedido por la Asociación de Productores Audiovisuales Independientes del País Vasco, ha recaído este año en el largometraje QueridaBamako, dirigido por Txarli Llorente y Omer Oke,por ser "un trabajo que nos enfrenta a un drama social de rabiosa actualidad, como es la inmigración, contribuyendo así a la sensibilización sobre la problemática de los inmigrantes subsaharianos".
Por último, Ane Muñoz obtuvo el Premio Berria, que se otorga al mejor cortometraje en euskera del último año, por su obra Loturak.
En cuanto a la promoción y exhibición, los Príncipes ejercieron de centro neurálgico y se proyectaron a lo largo del día obras como Cristóbal Molón, La sombra de nadie o Caótica Ana, y Ramón Barea presentó Nos sentamos a hablar, en el que repasa la situación de las artes escénicas en Euskal Herria. |