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De izquierda a derecha, María Izquierdo, Esteban Schroeder, Roxana Blanco y César Troncoso. Foto: ruben plaza |
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"La reconciliación es posible, pero será un duro trance"
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'Matar a todos', una 'Operación Cóndor' fílmica
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Juan G. Andrés
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EN los años 70 las dictaduras militares del cono sur de Latinoamérica se unieron para diseñar un plan de inteligencia bautizado como Operación Cóndor cuyo objetivo era eliminar físicamente la disidencia interna. Tres décadas después, algunos de los países que participaron en aquel plan -Uruguay, Chile y Argentina- se han unido para coproducir una película de explícito título, Matar a todos, que ayer se proyectó a concurso en el Zinemaldia. Esa "integración inédita de talentos" fue definida ayer por su máximo responsable, el cineasta uruguayo Esteban Schroeder, como "una Operación Cóndor cinematográfica".
realidad y ficción La cinta parte de un hecho real, la muerte del bioquímico chileno Eugenio Berríos. Desapareció en Uruguay en 1993, pero su cadáver no apareció hasta dos años después en el mismo país. Había sido secuestrado y trasladado a Uruguay para que no declarara ante la justicia chilena, y fue eliminado por la importante información que poseía. Fue antiguo colaborador del dictador Augusto Pinochet, con quien trabajó en la fabricación del gas sarín, escondido por el Ejército uruguayo en cooperación con la dictadura chilena. El filme describe cómo, a pesar de la llegada de la democracia, las siniestras alianzas del pasado se reproducen en el presente.
La parte inventada de la propuesta la aporta el personaje ficticio de la asistente judicial Julia Gudari, encarnada por la actriz Roxana Blanco, que se encargará de investigar el caso y que verá cómo en la trama también están involucrados algunos de sus familiares, miembros del Ejército uruguayo.
El cineasta dijo haber introducido a Berríos como detonante de la acción del largometraje porque, en cierto modo, es la "encarnación del mal", ya que utilizó la ciencia para crear armas de destrucción masiva.
Según aseguró Esteban Schroeder, la idea central de su segundo largometraje es que "la reconciliación es posible, pero será un duro trance". A su juicio, "la revisión del pasado es necesaria para seguir adelante". El director desveló que ningún estamento político les puso traba alguna para llevar adelante la película que, de hecho, ha sido declarada de Interés Nacional en Uruguay. |
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