madrid. El avión de las Fuerzas Aéreas con los cuerpos de los dos soldados del contingente español que perdieron la vida el pasado lunes en Afganistán aterrizó a las 02:37 horas de ayer en la base aérea de Torrejón de Ardoz (Madrid).
En la aeronave, un Boieng 707, viajaban los féretros del extremeño Germán Pérez Burgos y del ecuatoriano nacionalizado español Stanley Mera Vera, muertos junto a un traductor afgano en la provincia de Farah al explotar un artefacto al paso del vehículo militar.
En el mismo avión llegaron a Madrid el sargento Carlos Soto García y los soldados David Ospina y Oscar Bertomeo, que resultaron con heridas menos graves en el ataque de insurgentes talibanes.
El Príncipe de Asturias, Felipe de Borbón, junto a la Vicepresidenta Primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, y el ministro de Defensa, José Antonio Alonso, recibieron los féretros de los dos fallecidos, a cuyas familias presentaron sus condolencias a su llegada a la base aérea.
Una vez desembarcados del avión, los féretros, cubiertos con la bandera española, fueron portados y escoltados cada uno de ellos por trece compañeros legionarios de la Brigada Paracaidista que les condujeron hasta los coches fúnebres.
Los primeros en descender del Boeing de las Fuerzas Armadas, fueron tres de los seis heridos en el atentado: el sargento Soto (que hoy regresará a Afganistán) y los soldados Ospina y Bertomeo.
Los heridos, según iban bajando del avión asistidos por compañeros, fueron saludados uno por uno por el Príncipe Felipe, la vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega y el ministro Alonso.
El Jefe del Estado Mayor, teniente general Félix Sanz Roldán, del Ejército de Tierra, Carlos Villar Turrau, y de la Armada, Sebastián Zaragoza, se hallaban al frente de las autoridades militares que presidieron el acto en el que se les impuso la medalla al mérito militar con distintivo rojo.
El arzobispo castrense, Francisco Pérez González, ofició un responso en recuerdo de los fallecidos, antes de que los féretros fueran introducidos en los coches fúnebres.
Los féretros fueron trasladados al cuartel de la Brigada Paracidista de Paracuellos donde se ofició un funeral de Estado presidido por los Reyes y al que asistió el presidente de Gobierno. |