madrid. El PSOE considera que el acta de la conversación mantenida por el presidente de Estados Unidos, George Bush, y el ex presidente español José María Aznar semanas antes de llevar a cabo la invasión de Irak prueba que el ex presidente del Gobierno apoyó la intervención militar reconociendo que los españoles estaban en contra de ella.
Así lo afirmó ayer la secretaria de Política Internacional del PSOE, Elena Valenciano, quien acusó a Aznar de haber roto con aquella medida el consenso que había habido hasta entonces en política exterior en España.
Recordó que era notorio que Aznar se colocó al lado de Bush "en una de sus peores decisiones", pero opinó que "lo grave" fue que lo hizo "a sabiendas de que los españoles no lo apoyaban", ni tampoco Naciones Unidas.
El acta secreta de la conversación mantenida cuatro semanas antes del ataque a Irak revela que Aznar pidió a Bush ayuda ante la resistencia de la población española a esta intervención.
Ese acta de dicha reunión también desvela que el presidente estadounidense le avisó de que sus tropas entrarían en Bagdad a finales de marzo de 2003 con o sin amparo de la ONU.
Valenciano lamentó que el PP "insista machaconamente en comparar Irak con Afganistán" tras la muerte de dos soldados españoles en un atentado talibán el pasado lunes.
"Lavar la mala conciencia" A juicio de la dirigente socialista, la intención del PP es "lavar su mala conciencia" por haber apoyado la invasión de Irak, que al contrario que la de Afganistán, no contó con el respaldo de la ONU.
"Ahora que Bush se está quedando bastante solo, los únicos que siguen alabando su actuación en Irak son los dirigentes del PP, que son incapaces de rectificar y pedir perdón por aquel error", comentó.
El portavoz del PSOE en el Congreso, Diego López Garrido, también censuró ayer al PP por reavivar el "totalmente superado" debate sobre la guerra de Irak para "justificar lo injustificable".
En declaraciones a los periodistas en la Cámara Baja, el portavoz socialista garantizó que España "nunca más" se involucrará en misiones bélicas que no estén auspiciadas por Naciones Unidas ni tengan la autorización del Parlamento. |