bilbao. La investigación sobre el atentado perpetrado en la madrugada del martes contra la comisaría de la Ertzaintza en Zarautz se centra en identificar a los dos activistas que colocaron la bomba. Las cámaras de seguridad grabaron a dos jóvenes dejando la mochila en el interior del recinto, aunque no llegaron a entrar en él.
La revisión de las cintas ha desvelado que los etarras colocaron la bomba a la una menos veinte de la madrugada. Es decir, la misma permaneció junto al muro exterior de la parte trasera de la comisaría durante 50 minutos hasta que explotó, sin ser detectada y sin que saltaran las alarmas. Fuentes cercanas a la investigación señalaron ayer a este periódico que las medidas de seguridad y autoprotección de la comisaría, que incluyen, entre otras, un sensor junto al muro en cuya base se depositó la bomba, funcionaron a la perfección en el momento del atentado.
Esto apunta a un fallo humano como la razón de que no se detectara la colocación de la bomba, al no advertir este hecho el agente o agentes que estaban de guardia controlando los monitores de las cámaras que grabaron la acción y cuyas imágenes son una parte de la investigación puesta marcha.
Las fuentes consultadas también señalaron que el protocolo de seguridad de la comisaría de Zarautz se revisó recientemente en base a las sugerencias de los propios ertzainas de la base.
sensor Los detalles de los hechos revelan que los autores del atentado disponían de información sobre las medidas de autoprotección de la comisaría. Así, cuando pasaban cuarenta minutos de las doce de la noche, uno de los etarras escaló el muro, de un metro y medio de altura, y desde arriba depositó la bolsa con el explosivo, que le pasó su compañero, en el interior del recinto sin llegar a pisar el mismo.
Este hecho evitó que se activara el sensor instalado a unos veinte centímetros de distancia del muro y que saltaran las alarmas, por lo que sólo las cámaras de seguridad fueron testigos de la acción, como se pudo comprobar al revisarlas después del estallido, que causó diversos daños materiales. El sensor está situado a una pequeña distancia de seguridad del muro para evitar que sea activado por accidente al paso, por ejemplo, de algún animal o por alguien que pueda meter la mano.
Al parecer, los etarras habían estado vigilando con anterioridad el lugar de los hechos para comprobar que podían llevar a cabo el atentado. Tras dejar la mochila con el explosivo, unos cinco kilos de amonal o amosal, que estaba dentro de una olla, abandonaron el lugar como habían llegado, a pie por la calle Lapurdi.
El consejero vasco de Interior, Javier Balza, explicó ayer en declaraciones a Radio Nacional que la comisaría de Zarautz tiene las mismas medidas de seguridad que cualquier comisaría europea y que por eso los terroristas se vieron obligados a colocar el artefacto en el perímetro exterior del recinto.
Por ello, resaltó que la explosión "ha provocado más daños a los vecinos que a la propia Policía, que podrá desarrollar su función desde hoy mismo -por ayer-".
"a la desesperada" Javier Balza se mostró muy crítico con la deriva que ha protagonizado ETA, que, según él, "ha perdido el Norte" al no avisar de la colocación de los últimos artefactos en Zarautz y Durango. Consideró por ello que el grupo armado actúa "a la desesperada". Sobre una posible acción de mayor potencia, dijo que ETA no la querrá buscar deliberadamente porque sabe que su recorrido social es cada vez menor y por el rechazo social que existe a un atentado de estas características. Sin embargo, resaltó que "está creando un riesgo y luego no vale echar la culpa a la imprevisión". |