Josep Baselga ha sido elegido presidente de la Sociedad Europea de Oncología Médica, que reúne a más de 4.000 oncólogos. Tomará posesión de su cargo el próximo mes de enero y uno de los objetivos que se marca es situar al cáncer en la agenda política de la UE BILBAO. Baselga es responsable del Servicio de Oncología Médica del Hospital Vall D`Hebrón de Barcelona y director del Instituto Oncológico Teknon, delegación europea del Memorial Sloan-Kettering Cancer Center de Nueva York, referente mundial en la investigación y tratamiento contra el cáncer. Se le reconoce internacionalmente como a uno de los oncólogos con mayor prestigio en investigación traslacional, es decir, la que traslada los avances científicos a la clínica. El objetivo que ya avista es tener el cáncer bajo control. En la Conferencia Europea de Cáncer que se ha celebrado en Barcelona, ha presentado los resultados de un nuevo fármaco contra el cáncer de mama, lapatinib, de GlaxoSmithKline, que mejora la respuesta al tratamiento de cáncer de mama avanzado de mal pronóstico. "Se trata del primer fármaco oral que actúa sobre dos receptores Her-1 y Her-2 que son responsables del crecimiento tumoral en este tipo de pacientes".
Usted afirma con segura esperanza: "Las niñas que nacen hoy no tendrán que preocuparse de adultas del tumor mamario, ya que habrá sido atajado gracias a los avances médicos".
La mortalidad por cáncer de mama está bajando de manera importante. Si seguimos esta tendencia dejará pronto de ser causa de muerte. Hacía esta referencia en el contexto del cáncer de mama positivo Her-2, que hasta hace poco, tanto por su índice de reciviva como de mortalidad elevadísimo, era una cuarta parte de estos cánceres. En los cinco últimos años esto ha cambiado radicalmente. Ahora tenemos serios problemas para encontrar pacientes que participen en estudios con enfermedad metastásica. Quedan pocas pacientes y aun irá a menos. Con el estudio que vamos a realizar, la idea es que pueden incrementarse aún más los porcentajes de curaciones. El cáncer de mama dejará de ser una causa importante de mortalidad, al menos desde el punto de vista numérico.
¿Qué tipo de fármacos buscan?
Tenemos dos tipos de enfoque. Se sigue trabajando con los agentes clásicos como los de quimioterapia, que continúan teniendo un papel importante. Pero, de manera creciente se pueden ver hoy en día cuáles son las dianas que están activadas en un tumor y puedes intentar hacer un diseño inteligente. En el caso de los oncogenes, lo que se hace es buscar moléculas que inactiven la función de este oncogen. Estos medicamentos los encontramos en el tratamiento para el cáncer de mama. Por ejemplo, en el her-2 y el hepatiniv y los antiestrógenos nuevos. Son medicamentos altamente eficaces si se utilizan de forma correcta en la población adecuada; además, son poco tóxicos. Es nuestra meta, encontrar medicamentos específicos para la patología y el paciente, que sean al tiempo más eficaces y menos tóxicos.
El nuevo fármaco presentado en el Congreso de Barcelona, ¿qué porcentaje de éxito presenta?
El lapatinib presentado, de GlaxoSmithKline, que está siendo evaluado y se ha presentado, es de actividad avanzada en pacientes con metástasis y subgrupo de tumores, que son los cánceres inflamatorios, con tumores de muy mal pronóstico hasta la fecha. Lo que se ha visto con el lapatinib es que en pacientes con enfermedad muy avanzada y que habían recibido prácticamente la mejor quimioterapia, incluyendo el traslazumab, es la idoneidad contra el her-2. En el caso del cáncer inflamatorio la respuesta es prácticamente positiva en todos los casos. En el congreso de Barcelona lo que presentamos son los estudios de estos compuestos en enfermedad inicial. La hipótesis es que un medicamento tan eficaz en enfermedad avanzada, usado en fase inicial y con fines curativos es muy probable que pueda aumentar en mucho el porcentaje de pacientes que se curan. Lo espectacular es que este estudio lo tenemos ya antes de que el medicamento esté aprobado para su uso metastásico.
Tienen tanta confianza en el medicamento.
Tenemos tanta confianza en él y es tan importante que nosotros hemos decidido dejar de esperar. La tragedia es que tardamos más de quince años desde que un medicamento lo prueba una paciente hasta que se aprueba en enfermedad inicial. Ahora lo que hemos hecho es acortar los plazos. Por primera vez, y esto es único en la historia, nos hemos juntado los grupos americanos y los europeos, cosa que no había ocurrido nunca hasta hoy. En el estudio que lanzamos ahora participan 8.000 mujeres. Esto puede ser un salto muy importante desde el punto de vista cualitativo. De modo paralelo hemos lanzado un estudio que se llama Neoadyudante, del cual soy el investigador principal mundial, que incorporará varias biopsias del tumor en distintos momentos del tratamiento. La idea es que podremos mirar marcadores moleculares de beneficio y luego estudiarlos en el átomo. ¿Se extrapolará a otros cánceres?
Sí. Ese es el modelo que queremos realizar. Desde este paso exitoso en el cáncer de mama proponemos lanzar una plataforma europea para empezar a aprobar los medicamentos en fases iniciales y ya estamos en negociaciones con la Unión Europea, porque es posible que consigamos su financiación. La idea clave y motriz es que contra el cáncer de mama -extrapolable a otros- en lugar de empezar a utilizar los medicamentos en enfermedad muy avanzada hacerlo en los primeros estadíos. Me pregunto cuántos medicamentos no habremos desechado en vano. Un ejemplo: hace unos años, las mujeres con cáncer de mama positivo a Her-2 tenían muy mal pronóstico. Muchas de ellas recaían muy pronto y morían rápidamente. Fui el primero, en 1989 estando en Nueva York, en probar un nuevo fármaco el trastuzumab, comercializado como Herceptin, que bloquea específicamente la proteína Her-2. Además, observamos que también podía ser efectivo para evitar la metástasis. Estudios posteriores han demostrado que, administrado tras la quimioterapia y la radioterapia, reduce la tasa de recaídas a la mitad. Pues bien, hasta 2001 no se aprobó en mujeres con metástasis, y hasta 2005 como preventivo en recaídas. Dieciséis años después del primer tratamiento.
Durante ese tiempo muchas mujeres habrán fallecido.
Miles. No hay más que pensar que un tercio de las mujeres con cáncer de mama son positivas a Her-2. Pero no sólo es eso, cuando se aprobó, nosotros ya estábamos dando la tercera y cuarta generación de fármacos para inhibir esa proteína en las mujeres en las que trastuzumab no funciona. Y lo mismo se puede decir de otros tumores. Para aumentar las curaciones, hay que acortar el tiempo de desarrollo de los fármacos y conseguir que muchos más pacientes tengan acceso a los tratamientos en su fase experimental.
La mejor forma de prevenir el cáncer sigue siendo la prevención.
Sí. La mejor. Y cuando ya se da el cáncer de mama lo procedente es tratarlo cuanto antes. Si se ve el porcentaje de lo que se gasta en fármacos, aunque no sea excesivamente elevado dentro del total del gasto sanitario, sí se gasta. Es evidente que lo mejor sería invertir en prevención y que si supiéramos cómo prevenirlo lo haríamos. Si hubiese un test mejor para diagnosticar cáncer inicialmente, ese campo sería la prioridad absoluta.