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El pasado jueves y con un acto especial se reinauguró de nuevo la tradicional cervecera de La Salve. |
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El despacho de cerveza con más solera
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La cervecera de La Salve vuelve a refrescar gargantas. Uno de los locales con más tradición en Bilbao y que más historia atesora ha abierto de nuevo sus puertas con nueva gerencia y ganas de permanecer .
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Cristina Carcedo
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Son muchos los bares y restaurantes con solera de Bilbao, pero solo uno puede presumir de haber convertido una fábrica de cerveza en una cervecera con historia. Frente a la Ría de Bilbao y el Campo Volantín, se encuentra una cervecera con el apelativo del puente que la resguarda, La Salve, y que desde el año 1939 elabora gustosos platos acompañados por la protagonista de su historia; la cerveza. Tras pasar por varias gerencias, el pasado jueves abrió de nuevo sus puertas con nuevos conductores deseosos de mantener la tradición.
Pocos se acuerdan que fue una familia bilbaina de gran prestigio, los Pérez Yarza, los que fundaron este establecimiento como despacho al público hacia 1940. Dedicada al mundo de la hostelería y propietarios de otros locales como el Boulevard, Carabanchel o el Café Arriaga, permanecieron ligados a la antigua y ya desaparecida fábrica de cerveza y hielo. La factoría estaba construida sobre terrenos de su propiedad en la calle Artasamina y fue fundada en 1887 como la primera fábrica de cervezas de Euskadi. Impulsada al parecer por una familia belga, se bautizó con el nombre de Fábrica de Cervezas La Salve. Algunos conocedores de la pequeña historia de la fábrica indican que los Pérez Yarza se hicieron con la propiedad de la fábrica tras ganársela a la familia de los belgas en una partida de póker.
Una característica curiosa de la relación entre la fábrica y el despacho de cerveza es que recibía el espirituoso producto de la cebada directamente a través de tuberías que bajaban de la fábrica.
Cerveceros La familia Pérez Yarza, hosteleros de siempre
Además fue la primera de todo Bizkaia en servir la cerveza sin serpentín. Estas peculiaridades, sumadas al incremento de servicios al público como pollos asados, hicieron de este lugar uno de los sitios predilectos de muchos bilbainos a lo largo de la segunda mitad del siglo XX.
Muy relacionado con esta historia es otra cervecera, situada en la calle Doctor Areilza, al aire libre, y sobre terrenos propiedad también de los Pérez Yarza. Fue explotada por un tal Narru, que sin pagar renta alguna dirigió la cervecera hasta finales de los 60 con una única condición; consumir la cerveza producida en La Salve.
La auténtica impulsora de todos estos negocios fue Doña Lucía Yarza, nacida en Begoña en 1847, bisabuela de José Ignacio, Lucía, Fernanda y del recientemente fallecido músico Pascual Pérez Yarza. Esta mujer, que no había recibido educación alguna y ni tan siquiera sabía leer y escribir, consiguió hacerse con un auténtico patrimonio de la cerveza en Bilbao.
Los nuevos propietarios, Locales Miranda, han vuelto a abrir el despacho de cerveza tras tres meses de obras y reformas. Uno de sus gerentes asegura que "sólo se le ha lavado la cara al local" y probablemente sea cierto, ya que los techos de madera, las pinturas en las paredes y una antiquísima estatua de un hombre bebiendo cerveza sobre un barril, evocan aquellos días en los que los Pérez Yarza estaban tras la barra y la cerveza viajaba por tuberías desde la vieja fábrica. |
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