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Cormoranes en el alero
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Las aves vuelven a estar en el ojo del huracán. La decisión de la Diputación de permitir la caza de cormoranes en algunos ríos para preservar la población de truchas y salmones ha encendido los ánimos de los ecologistas, decididos a denunciarlo ante Europa.
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A. Atxutegi
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primero fueron las palomas y su caza en contrapasa, luego los buitres y otras aves carroñeras, y ahora les ha tocado el turno a los cormoranes. Las aves vuelven a estar en el ojo el huracán. La decisión de la Diputación de permitir la caza de un máximo de 120 ejemplares en varias cuencas de Bizkaia para controlar la población, ha situado a estos ánades en el centro de un agrio enfrentamiento; varias asociaciones ecologistas han amenazado incluso con demandar al ente foral ante la Comisión Europea, mientras que el departamento de Agricultura defiende la legalidad de la medida. La polémica está servida.
El área dirigida por Irene Pardo se escuda en el daño que la expansión del phalacrocórax carbo -cormorán grande para los no entendidos- supone para la recuperación de las truchas y los salmones en la red fluvial de Bizkaia. Aunque el cormorán grande habita principalmente en las zonas costeras, en los últimos años ha ido "colonizando" las zonas interiores de los ríos.
Con una población aproximada de 550 ejemplares, los expertos forales estiman que cada uno de ellos necesita al día entre 300 y 500 gramos de comida, "lo que supone un impacto muy notable para la fauna piscícola de la red fluvial de Bizkaia".
Por ello la Diputación ha autorizado un programa de control de esta especie en los ríos Altube y Arnauri; el Ibaizabal, aguas arriba de Durango; el tramo de salmónidos del Kadagua y el coto intensivo de Miraballes, además de zonas de interés especial, como piscifactorías y zonas con programas de recuperación de salmón y truchas.
En cada uno de esos tramos se podrá cazar un número determinado de ejemplares -entre cinco en el río Ibaizabal y setenta en el Kadagua-, hasta un total de 120. Las capturas únicamente están permitidas a personal expresamente autorizado del Servicio de Conservación y Espacios Naturales Protegidos, que utilizarán escopetas o carabinas de pequeño calibre. La campaña empezó el pasado mes de septiembre y se mantendrá hasta diciembre en el Ibaizabal y en Miraballes, y hasta marzo en el Altube, el Arnauri y el Kadagua.
asociación izate La pesca como actividad de ocio contra fauna silvestre
Ante estos hechos, la Asociación Medioambiental Izate ha anunciado ya su intención de recurrir a la vía contencioso-administrativa para revocar la norma, además de pedir su suspensión cautelar y elevar una queja a la Unión Europea. En su opinión, han primado los intereses de la pesca recreativa frente a los de preservación de una especie que, aunque no tiene una categoría específica de protección -lo perdió en 2004 por el aumento de la población-, "no significa que se pueda cazar. No tiene sentido que por un mejor disfrute de una actividad de ocio, como es la pesca, se tenga que matar fauna silvestre", protesta enérgicamente el portavoz de esta asociación, Sergio de Juan.
Para Izate, una decisión de este tipo debería estar avalada por un informe "que no existe. No se ha demostrado que sea una plaga". El último estudio, según la asociación ecologista, se remonta a 2003, "y ahí no dice nada de matar, sino que sugiere una serie de soluciones alternativas que tampoco se han llevado a cabo", denuncia de Juan. "Existen otras alternativas. Empezar por la más drástica, que es matar a los cormoranes, no tiene ningún sentido".
Una de ellas, explica, sería establecer distintas zonas de suelta de alevines de trucha y salmón para repoblar los ríos, "y no concentrarlos en un solo punto como se hace ahora". En Izate están convencidos de que el impacto en la repoblación de truchas y salmones alegado por la Diputación es una mera "excusa" y esta decisión responde a la "presión" de los aficionados a la pesca recreativa. "Dicen que se comen los alevines que sueltan para luego pescarlos, muchos de ellos arco-iris, que no es un pez autóctono", critica de Juan.
Según Agricultura, ya se han experimentado otras técnicas, "como espantar a las aves para que vuelvan a su hábitat natural, que es la costa", con resultados infructuosos y que no han evitado que los cormoranes se hayan expandido río arriba. Además, defienden que la medida es "completamente legal", se dará cuenta de todas las actuaciones a la Comisión Europea y es una práctica común en el resto de países con litoral en Europa con una población de cormoranes demasiado elevada. "Es todo perfectamente legal, no hay nada fuera de la legalidad. Es una medida que está instaurada a nivel europeo", defienden fuentes del departamento.
Explicaciones que no han calmado los ánimos de las asociaciones ecologistas. En palabras del portavoz de Izate, "no vale excusarse que en otros sitios se hace para hacerlo aquí también". |
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