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Schumacher, seguido de Schleck, Bettini y Kolobnev, camino de la meta . Foto: efe |
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El oro más deseado
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El italiano emprenderá en los próximos días acciones legales contra sus detractores.
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A. Laiseka
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Bilbao. Borracho de alegría, de gozo, de placer, Paolo Bettini disparaba a discreción engalanado de nuevo con el maillot arco iris que abandonó en la etapa con final en Puertollano de la pasada Vuelta a España. Allí, lució por última vez la prenda, sagrada, con la que se reencontró ayer tras cruzar la meta del Mundial de Stuttgart. Era el final a su semana más negra, la que le ha tenido en el punto de mira de la sospecha, de la sinrazón, de la histeria del dopaje que recorre un deporte que agoniza, pese a que ayer, en una carrera espectacular, viera un poco de luz, se tomara un respiro para llenar los pulmones. Aire esperado, deseado, como el oro de Bettini.
"La victoria me sabe a gloria tras lo sucedido y al mismo tiempo servirá para callar a los que me han acusado de pasar productos dopantes a corredores. Ese asunto no está zanjado todavía, pero ahora quiero disfrutar de este momento", agregó el flamante bicampeón del mundo, abriendo de nuevo la puerta a la polémica, a la guerra. Batalla sempiterna hasta que alguien le ponga freno, hasta que los ciclistas vuelvan a recuperar sus derechos como personas.
"Esta victoria es fruto de mi sacrificio y entrega en los últimos años, de las muchas horas que dedico a mi profesión. Vuelvo a repetir que tiene un mérito añadido por todo lo sucedido, pues he vivido una semana muy dura en la que hemos acumulado mucha rabia. A lo mejor ha sido un aliciente más para conseguir un éxito de este calibre", dijo el italiano, para restar luego importancia al gesto que realizó (puso el brazo como si de una metralleta se tratase) mientras cruzaba la línea de meta. "Fue un acto instintivo, sin más, no apuntaba a nadie, pues no soy rencoroso. Los que me conocen saben que lo suelo hacer".
Ese disparo era el epílogo de una carrera en la que la selección italiana borró su imagen de ejército de Pancho Villa. Ayer no lo fue. Fueron equipo, piña. Todos a una. Extraño. "La victoria es el fruto del trabajo de un buen equipo tras una semana muy complicada por las acusaciones hacia mí. Hemos respondido bien y nos hemos olvidado de esos malos momentos que hemos vivido. Todos han cumplido excelentemente su trabajo y yo me he encargado de ponerle broche de oro", argumento Bettini.
Demanda Hablaba el italiano después de la carrera de la que le espera a partir de hoy, de la guerra, de la batalla con los organizadores del Mundial que él mismo no da por zanjada. "El asunto no está zanjado", aseguraba el bicampeón del mundo, quien recurrirá a la justicia para demandar a la cadena de televisión alemana ZDF por acusarle de haber facilitado productos dopantes a uno de sus ex compañeros de equipo, el teutón Patrik Sinkewitz.
Según su abogado, Guido Marangoni, el italiano emprenderá la batalla legal por lo penal y lo civil, también contra los responsables del municipio de Stuttgart y organizadores de los Mundiales por la campaña de difamación llevada a cabo contra su cliente. |
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