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Fernando Alonso sale de su monoplaza tras colisionar contra un muro en el Gran Premio de Japón disputado ayer en Fuji. Foto: efe |
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Lewis Hamilton acaricia el título
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La diferencia entre ambos es de 12 puntos cuando sólo quedan 20 en juego.
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Jens Marx
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Fuji (japón). El británico Lewis Hamilton dio ayer un paso de gigante hacia el título mundial de Fórmula 1 al imponerse en el caótico Gran Premio de Japón y aprovecharse del abandono del asturiano Fernando Alonso, que sufrió una dolorosa derrota en condiciones en las que es un experto: sobre mojado. El finlandés de Renault Heikki Kovalainen fue segundo (su mejor posición en su temporada de debut en el Gran Circo, mientras que su compatriota Kimi Raikkonen completó el podio de una accidentada carrera en el circuito de Fuji, que ha tomado este año el testigo de Suzuka, en la que hubo siete abandonos.
A falta de dos pruebas para que concluya el Mundial, Hamilton amplió su ventaja a 12 puntos sobre Alonso, compañero de equipo en la escudería McLaren-Mercedes. Raikkonen también se acercó al segundo lugar del asturiano, que sólo tiene cinco puntos de ventaja sobre el piloto de Ferrari.
La carrera arrancó bajo una copiosa lluvia que obligó a dar la salida con el safety car por delante de los bólidos. Ni siquiera hizo falta que se lanzara la prueba para que ocurrieran ya cosas. Los primeros en verse perjudicados por la caprichosa meteorología de Fuji fueron los pilotos de Ferrari, que arriesgaron más de la cuenta en busca de dar un golpe al campeonato de pilotos y montaron neumáticos intermedios. La lluvia no remitió y el brasileño Felipe Massa, que tuvo una carrera muy accidentada, sufrió su primera salida cuando todos los bólidos rodaban a velocidad controlada. En esas condiciones, ambos Ferrari, que habían partido desde la segunda línea, decidieron entrar en boxes para cambiar gomas, lo que los envió a las últimas posiciones. Además, la Federación Internacional de Automovilismo (FIA) había exigido a los equipos poco antes del comienzo de la prueba que se montaran neumáticos de lluvia extrema, aunque desde la escudería italiana se denunció que ellos no recibieron la notificación, enviada por vía correo electrónico, no les había llegado a tiempo. Sin embargo, con el agua cubriéndolo todo, cualquier cosa podía suceder aún, como demostró la recuperación posterior de los bólidos rojos (Massa terminó sexto) o el hecho de que el alemán Sebastian Vettel liderara buena parte de la prueba a bordo de su Toro Rosso.
La prueba se relanzó en la vuelta 19, con Hamilton y Alonso sin la presión de los bólidos italianos y con todo dispuesto para su duelo personal. El bicampeón del mundo probó a acercarse al británico en la frenada de la primera recta lanzada, pero el líder del Mundial demostró la misma sangre fría que el sábado en la clasificación, cuando arrebató la pole position a su compañero prácticamente en el último segundo.
Alonso decidió entonces ser prudente y dio unos metros de ventaja a Hamilton en busca de visibilidad, lejos del spray de agua que desprendían los neumáticos del McLaren del británico, que ayer demostró que en condiciones de mojado también está capacitado para protagonizar grandes actuaciones.
El primero en pasar por boxes fue el asturiano, que cargó suficiente gasolina a falta de 40 vueltas como para terminar la carrera sin volver a pasar por el pit lane. Un giro más tarde, Hamilton repitió la misma estrategia.
Fue entonces cuando se desató el caos. El polaco Robert Kubica tocó a Hamilton por detrás y lo sacó de la pista, aunque pudo reincorporarse rápidamente a la carrera. Parecía un golpe de suerte para Alonso, que había perdido posiciones y distancia tras la salida de boxes. Sin embargo, poco después del susto de Lewis, Alonso se vio perjudicado por un incidente similar. Vettel se avalanzó sobre el lado derecho de su bólido en una apurada de frenada y le causó graves daños en su flecha plateada.
El asturiano continuó en carrera y arriesgó buscando recortar distancia con Hamilton, sabedor de que gran parte del Mundial estaba en juego en esos momentos. En una de las curvas, sin embargo, se le fue el control del coche y se estrelló contra uno de los muros. Ya no había nada que hacer: 17 carreras después de su último abandono -el año pasado en Monza-, Alonso decía adiós a la prueba y a gran parte de sus opciones de convertirse en el primer piloto de la historia que gana sus tres primeros títulos de manera consecutiva.
Con el asturiano fuera, Hamilton se limitó a controlar la carrera y lograr su cuarto triunfo, que a falta de los Grandes Premios de China y Brasil, le acerca casi hasta rozar con los dedos al título mundial en su primer año en la Fórmula 1, una hazaña sin precedentes en la historia de la categoría.
¿Campeón en Shangai? El británico se podrá proclamar campeón el próximo domingo en el circuito de Shanghai, Con los doce puntos de ventaja que cuenta sobre Alonso, le bastaría con terminar por delante de él y en el caso de que el asturiano le precediera en la línea de meta, con quedar inmediatamente detrás suyo. En el que caso de que Alonso lograra la victoria y Hamilton fuera segundo, entonces habría que esperar a Brasil, porque el bicampeón contaría con una victoria más y podría darse el caso de que volviera a ganar y Hamilton no puntuara, terminando empatados a puntos y el título sería para Alonso por seis victorias a cuatro. |
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