Lisboa. Los investigadores de la Policía Judicial de Portimao se reunieron ayer en Huelva con la Policía española para verificar todos los detalles del viaje que el matrimonio McCann realizó el pasado 3 de agosto a esa ciudad, justo tres meses después de que la pequeña Madeleine desapareciera.
La Policía admite que en esa fecha el cuerpo de la niña pudo haber sido trasladado a algún lugar en las proximidades de Huelva, ciudad situada a 50 kilómetros de la frontera con Portugal, o que ya estuviese allí y los padres fuesen a visitar la sepultura de su hija, según informó el rotativo Correio da Manha.
El rotativo apuntó que la Policía considera ese viaje "sospechoso" porque "hay un intervalo de dos horas en el que el matrimonio habría estado solo. Además, viajaron en un día festivo en Huelva y acompañados de un reducido grupo de periodistas y no del batallón que es habitual", refiere el rotativo, que también recuerda que "supuestamente el coche fue grabado por diversas cámaras de seguridad en diferentes locales no explicados por el matrimonio".
Segundo cese Mientras tanto, el jefe de los investigadores portugueses del casoMadeleine, Gonçalo Amaral, ha sido cesado de su cargo por la dirección nacional de la Policía judicial (PJ) a raíz de sus críticas contra la policía británica, según confírmó el director de la PJ, Alipio Ribeiro.
El coordinador de las investigaciones de la desaparición de la niña británica Madeleine McCann el pasado 3 de mayo en el sur de Portugal, había afirmado a Diario de Noticias que "la Policía británica ha estado únicamente trabajando sobre pistas que convienen al matrimonio McCann".
La primera víctima policial del caso fue, hace un par de semanas, el portavoz Oligario Da Sousa, una salida que también tuvo relación con las continuas filtraciones a la prensa, y que según los expertos, afectaban a la resolución del caso.
Esta segunda destitución coincide con las palabras del ministro de Justicia de Portugal, Alberto Costa, quien aseguró que existe "una cooperación fructífera" entre las policías lusa y británica y que, por su parte, existe la voluntad de "incrementar la colaboración".
La postura del coordinador de la investigación coincidía con la del presidente de la Asociación Sindical de los Funcionarios de Investigación Criminal, Carlos Anjos, que acusó al matrimonio de "iniciar una campaña de descrédito de la Policía portuguesa desde que ésta presentó la teoría de la muerte de la niña, en vez de la del rapto, que era la que a ellos les convenía". |