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Ana Pimenta es protagonista y coproductora. Foto: Nagore Iraola |
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Una 'Antígona' de calidad abre la temporada de otoño en Donostia
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Vaivén Producciones, con la dirección de Esteve Ferrer, oferta la pieza teatral el sábado y el domingo.
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Mañu De La Puente
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Donostia. El teatro de alto nivel regresa a Donostia este fin de semana con la representación de una pieza de gran calidad. Se trata de Antígona, que se ofrece con la versión de Miguel Murillo, a partir de la obra de Sófocles y bajo la dirección del catalán Esteve Ferrer, siempre con la supervisión de Vaivén Producciones. Una excelente obra que sirve para inaugurar la temporada teatral de otoño en Donostia.
Ana Pimenta es poco menos que la madre y hasta el padre de la criatura, desde el momento en que se involucra en la producción y ejerce el papel de protagonista, de Antígona.
La espléndida actriz presentó ayer el detalle de la obra, que se representará el sábado y el domingo, en el Victoria Eugenia donostiarra, desde las siete y media de la tarde.
En ese encuentro mediático, Pimenta recordó el éxito del estreno de la obra en Mérida, donde llenaron los tres días de función, "y eso que íbamos acojonados" por la gran importancia que se asociaba a la selección de la pieza en un entorno teatral donde la temática era la mujer y sus grandes mitos en medio de las grandes tragedias.
Ahora, Ana vuelve a casa con el elenco de Vaivén, que se adorna con un plantel de profesionales de primer nivel. Se trata, entre otros, de Miguel del Arco, Klara Badiola, José Cruz Gurrutxaga, Ramiro Melgar, Eva Rubio, Kandido Uranga y Pedro Leal.
el poder La versión de Murillo de la obra de Sófocles recuerda la pelea de esa loca que parece Antígona (Ana Pimenta) en medio del enfrentamiento que protagonizan sus hermanos Teocles y Polinices.
Ambos fallecen pero se impide el entierro de Polinices por el que lucha Antígona en contra de la opinión de su tío Creonte, a la sazón nuevo rey de Tebas.
En la obra se enfrentan dos nociones del deber: de un lado, el deber familiar que se caracteriza por el respeto al derecho natural y que representa Antígona; y de otro, el deber civil, representado en el cumplimiento de las leyes estatales y encarnado por Creonte.
También se reflexiona sobre esa opción que se adjudica al poder como coyuntura que puede enajenar a quién lo ejerce y que conduce a enfrentamientos fraticidas. Una obra que sí merece la pena. |
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