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Genoveva Casanova y Cayetano Martínez de Irujo, en 2001. Foto: efe |
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Cayetano de Alba y Genoveva se separan "de mutuo acuerdo"
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Los condes de Salvatierra se casaron en 2005 y tienen dos hijos, Luis y Amina, nacidos hace 6 años.
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deia
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bilbao. Cayetano Martínez de Irujo y Genoveva Casanova, condes de Salvatierra, han decidido "por común acuerdo" separarse a causa del "desgaste de una relación prolongada en una situación que ha sufrido numerosas complicaciones por diversas causas", según informan en un comunicado remitido a la agencia de noticias Efe.
El quinto hijo de la duquesa de Alba nació en Madrid hace 44 años y es jinete profesional. En otoño de 2000 conoció a la joven mexicana y en marzo de 2001 anunciaron que esperaban mellizos. Los niños -Amina y Luis- nacieron el 30 de julio en Ciudad de México, de donde es natural Genoveva.
Contrajeron matrimonio el 15 de octubre de 2005 en el Palacio de las Dueñas de Sevilla, lugar en donde en 1947 se casaron los duques de Alba, Cayetana Fitz-James Stuart y Luis Martínez de Irujo, padres del jinete.
En aquellos días parecía que el amor entre Cayetano y Genoveva sería eterno.
Hasta que lo efímero se instaló en sus vidas y después de desmentir en numerosas ocasiones supuestas crisis sentimentales, parece que no han podido superar la última y definitiva.
Y es que el difícil carácter del hermano de la duquesa de Montoro, Eugenia Martínez de Irujo, no parece haber puesto fácil las cosas a la mexicana que emigró por amor y dejó atrás a toda su familia. Han sido numerosas las ocasiones en las que se ha visto a Cayetano agresivo y encarado con la prensa, mientras su por entonces esposa trataba de apaciguar los ánimos.
Además, recientemente confesó en un programa de radio que de joven se había relacionado con el mundo de la droga, pero que había logrado desengancharse.
Y de igual manera, para Genovevea no habrá sido fácil verse encerrada en un palacio y perseguida a todas horas por los medios de comunicación, que incluso han llegado a grabar y fotografiar a la pareja aparentemente dicutiendo en los torneos en los que el jiente participa de manera asidua.
Ambos piden a los medios de comunicación que colaboren en la protección de sus hijos, "ya que, si adaptarse a esta nueva situación es muy difícil para dos niños de seis años, una presión mediática y comentarios negativos o destructivos pueden hacerles un daño mucho mayor". |
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