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Un momento de las pruebas de iluminación que se realizaron ayer en el Puente de la Salve. Foto: zigor alkorta |
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La obra de Daniel Buren iluminó la noche de Bilbao
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La estructura, que se ha cubierto de formica, se inaugura el día 19 coincidiendo con el X aniversario del Guggenheim.
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Maite Redondo
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bilbao. Los bilbainos se llevaron ayer una sorpresa. A partir de las ocho de la tarde, se iluminó por arte de magia el puente de La Salve, reflejándose en la Ría, creando un efecto mágico y sugerente.
Los responsables: Álvaro Peciña, de EBI Talleres Electrotécnicos, y Javier Susaeta, de Susaeta pro lighting, las empresas bilbainas que se han encargado de la iluminación del puente de La Salve, que el artista francés Daniel Buren ha vestido con escultura metalizada de rojo fuego.
Será el día 19 de este mes cuando se presente oficialmente al público la instalación, coincidiendo con el décimo aniversario del museo Guggenheim. Por eso, durante estos días se realizan los últimos retoques a la escultura para que todo esté perfecto el día de la inauguración. Ayer mismo, se empezaron a desmontar los andamios que habían cubierto la estructura desde el pasado junio con el objetivo de convertir el puente en una gran escultura metalizada de rojo fuego. El color que se ha elegido para el puente de La Salve es un rojo muy especial. Se han tenido que hacer varias pruebas para conseguir el tono indicado, el que Buren quería exactamente. El propio artista se ha acercado hasta la capital vizcaina para supervisar las obras in situ. El resultado: una espectacular escultura, cubierta con más de 1.000 m2 de laminado compacto de formica, que se ha construido en la empresa Lomsa, con sede en Bilbao. Construcciones Lomsa, que ganó el concurso convocado por el museo hace unos meses, ha contado con la colaboración de IDOM, la empresa bilbaina de ingeniería que en su día diseñó y participó en la construcción del Guggenheim.
La pieza conlleva dos tipos de iluminación; por un lado, una estática que se proyecta sobre ambas caras de la escultura roja y, por otro, otra más compleja y dinámica, que se sitúa en dichos laterales y efectúa un movimiento constante por los bordes internos y externos de la estructura. Esta iluminación se controlará desde el interior del museo.
En total, se han cubierto 400 m2 con cajas de luz con 6.300 leds, que tienen 2 vatios de potencia cada uno, según explicó ayer el responsable de EBI, Álvaro Peciña, momentos después de proceder a una prueba de iluminación. El museo ha considerado diferentes voltajes y al final se van a utilizar lámparas de dos vatios porque dan mejor calidad y se adaptan más a los requerimientos del artista.
No podían faltar en un proyecto de Buren sus famosas rayas. Los bordes laterales son una sucesión de rayas blancas y negras, que ha utilizado para intervenir todo tipo de espacios y contextos urbanos, desde Nueva York hasta París.
Se han cubierto 400 m2 con cajas de luz con 6.300 leds, que tienen 2 vatios de potencia cada uno |
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