iruñea. Hoy hace exactamente cinco años que falleció el historiador y etnógrafo artajonés José María Jimeno Jurío. Esta fecha ha sido utilizada "con cierto sentimiento simbólico", según explicó ayer su hijo Roldán Jimeno, para presentar la reedición de libro Merindad de Olite. IX. Documentos medievales artajoneses (1070-1312), incluido en la colección de sus Obras completas que actualmente está publicando la editorial Pamiela y Udalbide.
Para dar a conocer el número 26 de esta colección, además de su hijo, estuvieron presentes ayer en la sede de Iruñea de Udalbide, José Luis Mendoza, miembro de esta entidad, y Juan José Larrea, profesor titular de Historia Medieval en la Universidad del País Vasco. "Estos cinco años nos han servido para comenzar el ambicioso proyecto de publicar sus Obras Completas, de las que ya llevamos 16 libros que han supuesto 16 aventuras editoriales. Y hemos elegido para este fecha los Documentos medievales artajoneses porque es un libro, que sin ser el primero que él publicó, sí puede decirse que es su mayor clásico. Y podemos calificarlo así por que es el que mayor número de citas tiene, tanto en Navarra como fuera de ella, y por que es el más conocido dentro del mundo de los historiadores", apuntó emotivamente Roldán Jimeno, que tampoco quiso pasar por alto que el éxito de esta obra a él "le llenaba de orgullo por el hecho de tratarse de Artajona, su localidad natal y a la que tanto quería".
Pero, al margen de sentimentalismos, según explicaron Roldán Jimeno y Juan José Larrea, este libro marcó un antes y un después tanto en la carrera de Jimeno Jurío como en el estudio de la Historia Medieval europea.
A este respecto, Larrea, autor también del prólogo de esta edición, distinguió, "como medievalista", lo que supuso la edición del libro en 1968, "en cuanto a coraje intelectual e innovación en la preparación de del volumen por parte del autor". Juan José Larrea explicó que "este libro es un volumen excepcional de historia rural que se publica en unos años en los que la historia medieval que se hacía era estrictamente institucional y jurídica, y en los que la historia social y económica no tenía lugar". Pero lo espectacular, según matiza Larrea, "es que bajo una forma de escribir clásica, lo que hizo Jimeno Jurío fue una historia de la sociedad rural, articulando la relación entre el hombre y el espacio y reseñando la resistencia de los campesinos y la presión señorial".
Sobre la forma de trabajar de Jimeno Jurío en este libro, Larrea quiso destacar componentes fundamentales que se repiten a lo largo de toda la obra del investigador artajonés. "Por un lado la honestidad, por lo que busca hasta el último indicio para sostener las teorías y si no está seguro lo dice; y por otro lado, el oficio, la capacidad de trabajo, el olfato y, sobre todo, su generosidad, ya que su trabajo nos ha permitido (por su orientación) que muchos de los que veníamos después pudiéramos trabajar la materia". |